lunes, 6 de mayo de 2013

Ruta 40 en Bicicleta: Santa Catalina - San Juan de Oros

El frío se hizo sentir con la noche y al despertar, el sol nos regaló un poco de calor en la puna jujeña. Mientras los chicos iban camino a la escuela, nosotros desarmamos el campamento para iniciar el camino hacia San Juan de Oros.


Pues, nos esperaban 63 km de ripio por la dificultosa Ruta 40, donde en el km. 40 íbamos a sufrir el pico máximo de 4300 msnm para luego sí, descender hasta los casi 3600 metros del pequeño pueblado de 55 habitantes (censo 2001)

El pueblo de cuestión, San Juan de Oros, está ubicado en el Departamento de Santa Catalina de la provincia de Jujuy y se encuentra, casi sobre la confluencia del arroyo Oros sobre el río Grande de San Juan. Tradicionalmente, la principal actividad económica, es la cría de llamas y el lavado de oro. Actividades, que hoy, casi no se llevan a la práctica.

En el camino, mágico por cierto, nos encontramos con el cartel que señalizaba el km. 5000, sin dudas, parada obligada para ratificarlo con una foto para la prosperidad. A su vez, al costado de la ruta, frenamos en una escuela primaria, donde su directora, nos invitó a conocer el establecimiento y nos llevamos un grato recuerdo de los peques.


Por ese entonces, la Ruta 40, tiene 11 kilómetros de rodaje junto al río, donde las piedras, el agua y la Pachamama, se sienten en su máxima expresión. Duro pero excitante carretera, entre un anillo de cerros colorados y vegetación, que le daban color y calor, a la previa del pico máximo de la jornada.

Después, de las paradas programadas, para consumir las energías dejadas en el camino, seguimos rumbo al pequeño pueblo. Justamente, la hora que ganamos en lo personal en la pequeña escuela de frontera nos hizo perdernos de lo programado y la tarde, se empezó hacer noche.

Cerca de las 18 horas, llegamos a un paraje escasamente poblado, que decía San Juan de Oros. Son 7 casas, de las cuáles, dos tienen techo y una capilla. Pues, sus habitantes, que son lavadores de oro y pastores de llamas, están repartidos en la soledad del lugar donde funciona la Escuela Nº 368 Madre Alpons M. Eppinger. En el establecimiento, los chicos disponen del servicio de un comedor escolar que a muchos de ellos les asegura la ración de alimento del día.

Inmediatamente, Pablo, Gonzalo y Walter, fueron a Misa Rumi, un pequeño poblado a 5 km para conseguir un lugar a donde acomodarse pero regresaron sin resultados positivos. Donde, se decidió seguir por la Ruta 40 y desviarse unos kilómetros para hacer noche en Ciénaga.

Donde, una vez que hablamos con el delegado del pueblo, nos prestaron el Salón de usos múltiples de la escuela para que pasemos la noche.


Cabe recordar que en 2008, comunidades originarias de esta localidad entre otras se mostraron contrarias al desarrollo de la minería en la zona.  En donde, por un comunicado dirigido al Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, las comunidades originarias del departamento de Santa Catalina, hicieron llegar su reclamo en torno a la explotación, cateo y pedimentos de emprendimientos mineros que el Gobierno de la provincia concede a empresas en esta zona de la puna jujeña. 

La nota estuvo firmada por representantes de las comunidades de El Angosto, La Ciénaga, San Francisco, Cabrería, San Juan de Oros, Oratorio, Puesto Grande, Hornillos, Yoscaba, Pasajes, Cieneguillas, Rodeo y Santa Catalina, refiriendo textualmente “no aceptar las imposiciones unilaterales y violatorias de la ley general de ambiente Nº 25.675 del gobierno de la provincia de Jujuy, al otorgar autorizaciones mineras” (Agencia COPENOA).

jueves, 2 de mayo de 2013

Etapa: Santa Catalina - San Juan de Oros

En esta oportunidad, realizamos la misma cantidad de kilómetros que el día anterior, 63 en total pero tuvimos que pisar una altura máxima a las 4200 msnm. A su vez, sufrimos un desnivel acumulado de 940 metros. 

Ruta 40 en Bicicleta: La Quiaca - Santa Catalina

Ésta etapa, no presentaba demasiadas dificultades, ya que el camino es bastante regular y las subidas no son tan marcadas. De esta manera, se tomo la modalidad de pedalear 10 km y hacer una parada, para hidratarse y consumir alimentos.

lunes, 29 de abril de 2013

Ruta 40 en Bicicleta: La Quiaca - Santa Catalina


Jujuy, ¿cuándo volveré?
Ya me estoy volviendo tiempo.                                                                                                                                            
Volveré cuando el viento,
arriero de mil caminos,
corra soplando hacia el Norte,
tropereando mi destino.
Jorge Cafrune


Con el grupo completo, por la llegada del “negro” Luna a La Quiaca, se inició el camino hacia La Quiaca. Walter, en la conducción del vehículo de apoyo, junto a Gonzalo, quién se intoxico en Yavi y no estaba en condiciones de pedalear. Por lo tanto, el viaje se inició con tres bicis sobre el terreno.

Ésta etapa, no presentaba demasiadas dificultades, ya que el camino es bastante regular y las subidas no son tan marcadas. De esta manera, se tomo la modalidad de pedalear 10 km y hacer una parada, para hidratarse y consumir alimentos.

Santa Catalina, es la localidad más boreal de la Argentina, ubicada al norte de la Provincia de Jujuy, a 63 kilómetros de La Quiaca por la Ruta Nacional 40, entre los paisajes impactantes de la puna, este pueblito que supiera crecer con la actividad minera de la región invita a descubrir el espíritu inconfundible del norte argentino.

Cerca del medio día, a falta de 25 km del destino final, almorzamos al costado de la carretera, nos distendimos un rato y Gonzalo se subió a la bicicleta, para cerrar el tramo de la primera jornada. Donde con Marcos y Pablo, terminaron en la sala de primeros auxilios en busca de oxígeno, por el apunamiento frecuente, que lo hostigo durante todo el día.

El camino, presente muchas montañas que se elevan casi hasta los cuatro mil metros, que  impactan con su majestuosidad y sus relucientes tonos rojizos. Entre ellas, apareció un puñado de casitas, recorridas por calles estrechas y empedradas para disfrutar de una tranquilidad envidiable. El cartel, indicaba, que habíamos llegado a Santa Catalina.

El pueblo, que se estaciona a los 3770 msnm, tiene 332 habitantes estables, un municipio, dos escuelas, la iglesia, un centro de salud, dos hospedajes, un único teléfono público  y la comisaría. Pues, el paseo por este pequeño rincón sorprende con una Iglesia que data del siglo XVII. Un tono blanquecino la pinta mientras su torre se eleva sobre la puerta principal dividida en dos pisos que culminan en un campanario. Los altares originales fueron reemplazados debido a su frágil estado de conservación, el resto del edificio se encuentra ostentado el estilo colonial que le dio vida.

Nosotros, con el permiso de la intendenta, armamos campamento al costado de dos canchas de fútbol, donde había parrillas y bancos con mesa. Allí, colocamos las 3 carpas, para descansar los huesos y acomodar las ideas en las nubes jujeñas.

Curiosamente, los chicos de la zona, incrédulos por nuestra llegada en bicicleta, se acercaron al campamento y le prestamos las “nenas” para luego, ponerle en la computadora “la era de hielo 4” y hacerle un mini cine en las gradas de la canchita.

Por nuestra parte, Walter, cocinó un guiso con carne de llama, para restaurar energías y ni bien el día se hixo noche, nos sumergimos en la carpa para aventurar el día siguiente.

Etapa: La Quiaca - Santa Catalina.

En éste trazado, nos separan de ambos puntos 63 km en grava y en donde alcanzaremos un desnivel acumulado de 590 metros. Pues, pasaremos por los pueblos Toquero, Pueblo Viejo, Cieneguillas y Puesto Grande.


Ruta en bici 1032996 - powered by Bikemap 


Entrevista: Canal 6 de La Quiaca

Cuando emprendíamos viaje a Yavi, un notero y camarógrafo del canal, nos corrieron por las calles de La Quiaca, para interiorizarse de nuestra travesía.

sábado, 27 de abril de 2013

Capilla de San Francisco (Yavi)


En 1682, Juan Fernández Campero y Herrera y su esposa, pusieron la piedra fundamental de la capilla de su hacienda en San Francisco de Yavi. La construcción de esta capilla, finalizó en el año 1690, y hoy, podemos admirarla tal como era en aquella época, salvo pequeñas modificaciones. Sus líneas arquitectónicas son de gran sencillez y belleza.

Si bien, el edificio fue terminado en 1690, sufrió sucesivas modificaciones durante todo el período colonial. En 1707, el matrimonio Campero obtuvo el título de marqueses de Tojo, y Yavi se convirtió en sede del Marquesado. Desde allí se administraban todos los pueblos de la Puna. Muy cerca de la frontera con Bolivia se escalona el pueblo con su iglesia, el edificio más destacado, junto con la casa del marqués de Tojo.

El púlpito, los altares, y los retablos, son realzados por una cubierta de láminas de oro. Posee cuadros y notables esculturas de madera, como las de San Francisco, San Juan Bautista, San José, Santa Ana y San Joaquín, que fueron traídos desde el Cusco. 

Según una antigua descripción, "tiene once ventanas, las diez de ellas de más de dos varas de alto y una de ancho que, en lugar de vidrieras, las ocupan piezas de ónix blanco de cuatro dedos de grueso, transparentes como el cristal, traídas a mucha costa de más de 200 leguas, que dan claridad admirable a toda la iglesia". 

La arquitectura de la iglesia, se caracteriza por el notable juego volumétrico producido por la yuxtaposición de los cuerpos de la nave principal, la capilla de las ánimas y la torre campanario.

Sin dudas, lo más notable está en su interior, de diseño muy simple pero excepcionalmente rico en su adorno, comenzando por los herrajes de sus puertas y la estructura de madera del coro; se destacan también el retablo y el púlpito -tallados en madera- y el Sagrario, magnífico trabajo de orfebrería. Los muros laterales tienen pequeñas aberturas con placas de alabastro, que permiten una suave iluminación natural de la nave.

Estación Yavi


Ya instalados, al final de la Ruta Nacional Nº 9, a 3.442 msnm, y a 289 kilómetros de San Salvador de Jujuy, en el límite con la vecina nación de Bolivia, acomodamos nuestros bultos y agarramos las bicicletas, nuestras fieles compañeras, por primera vez en el viaje.

Nuestro breve destino, a 16 Km de La Quiaca, por ruta asfaltada, y en la limpidez de su cielo, nos esperaba el pueblo de Yavi. No obstante, a pocas cuadras del hotel, nos interfiere en el camino, un notero y una cámara del canal 6 de la televisión local, para realizarnos una entrevista, por la travesía trazada. (ver vídeo).

Los libros, dicen que el bronce y el oro, constituyeron sin duda el histórico pueblo de Yavi, verdadero oasis en la aridez puneña. Hoy, el pueblo está parcialmente despoblado, donde sus casas son de adobe, con típicos techos de cañas, barro y paja, -sin dudas- adecuado abrigo para las heladas noches puneñas.

El viaje, fue placentero y no presentó inconvenientes, ya que sólo sufrimos una elevación de 300 metros a la salida de la ciudad, para luego, descender bruscamente por el pavimento y transitar con altibajos a lo largo de la ruta 5.

Cerca del mediodía, llegamos al histórico pueblo, para asentarnos en la plaza y tomar unos mates con dulces, y recorrer sus calles de piedras y su antigua iglesia. La plaza del pueblo, no tiene más de 20 mts2 y Elisa, su cuidadora, mansamente riega lo poco de tierra que conforma su contorno. Pues, de lunes a viernes, realiza su trabajo de cuatro horas. Sentándose cada media hora a esperar que el sol le de sombra sur en su cuerpo, para ir a alimentar a sus niños.

Después de las 14 horas, retomamos la carretera que nos depositaría nuevamente en La Quiaca, donde ya nos encontraríamos con el "negro" Luna y a esperar la noche para que al otro día sí empezar el trayecto de la ruta 40 por la puna jujeña.

Próxima Estación, Santa Catalina.

jueves, 25 de abril de 2013

Estación Buenos Aires - San Jerónimo - La Quiaca

La partida, se inició en Santa Teresita, donde Marcos, Gonzalo y Pablo, cargaron el vehículo de ilusiones y otras yerbas. Pues, en Buenos Aires, se realizaron los últimos detalles y se unió el "negro" Luna, para determinar el equipaje a llevar.


Después, de lo mencionado, se cargaron las bicicletas y se rumbó directo a la provincia de Santa Fe, donde lo esperaba Walter y la familia de Kucha, para festejar su cumpleaños y agasajarlos con una rica comida campestre.


La jornada, se celebró con vino, muy rica carne y guitarras y estremecedoras voces, que hicieron de la noche, una contienda cálida y familiar. La noche no fue larga, sino más bien, folclorista y corta, para que los visitantes, no se durmieran en el umbral. 

A la mañana siguiente, junto al alba, los "aventureros" salieron hacia el norte de nuestro país, donde se iniciaría el camino hacia la puna jujeña, por la mágica ruta 40.

El viaje fue denso y cansador, ya que a las 23 horas, recién pisaron la ciudad de La Quiaca, donde cenaron en un pequeño comedor y se alojaron, en un hotel cercano a la avenida mayor.

De esta manera, dieron inicio a una nueva conquista, que Marcos Niggli había señalado meses atrás, sentado en una computadora. Donde trazo las etapas, muy duras por cierto, día por día, marcando las alturas a subir, las cuestas a bajar y los caminos a trazar.



Donde el ripio, la grava, la arena, las piedras, el serrucho, serían los testigos del andar de la bicicleta y la altura, sobre todo, el "enemigo" a enfrentar. Y decimos enemigo, porque contra el apunamiento, el dolor de cabeza y la falta de aire, no hay remedio alguno, sino acostumbrar al cuerpo a dicha realidad.

El té de coca, muy habitual por estas latitudes, seguramente, será nuestro aliado principal, para combatir los 3500 mts de La Quiaca y los 4895 mts de altura del Abra del Acay, el pico máximo de una ruta nacional de América.

En eso estamos, a la espera de la llegada del "negro" Luna, para partir a Santa Catalina no antes, rodar hasta Yavi, un pequeño pueblo a 16 km de la ciudad fronteriza de La Quiaca, para probar nuestras bicis y sobre todo, nuestros pulmones.

viernes, 15 de marzo de 2013

La Quiaca a San Miguel de Tucumán en Bicicleta 2013

Leía unos artículos de epopeyas históricas y batallas personales y encontré un texto de Koldo Campos Sagagseta de "Sueños e Ilusiones" que se refería a la diferencia entre soñar e ilusionarse. 

Decía que, "para soñar, yo cierro los ojos y que para ilusionarme los abro…y cierro todos los demás sentidos prescindiendo hasta de ese que llaman común, y así quedarme a solas con mis ojos y sin que ningún otro sentido los distraiga de la ilusión, de la risa espontánea de un momento feliz, del alborozo de un chispazo fugaz."

Y afirmaba, entre tantas ilusiones que "los sueños, tienen siempre un largo recorrido y necesitan de todos los sentidos, hasta de los ojos, cuando atinan a ver a través de la memoria y son capaces de escrutar, incluso, las ausencias."

Radio Yiramundi, se atreve a decir que "soñamos con biciletear hasta la nubes para ilusionarnos con poder volar".

martes, 12 de marzo de 2013

Convide rutero (Abril 2013)

El concepto, yiramundi, significa caminar hacia los mejores humus, la mejor gente, la mejor tierra. La que implica una constante y doble caminata: una hacia afuera, hacia el encuentro con los otros y otra hacia adentro de cada uno, en busca de emociones, esperanzas, sueños y pasiones que definan y orienten nuestras acciones. 

 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Abya Yala, por la carretera

Los que compartimos el espíritu viajero, sabemos que el viento nos guía y nos amontona...



 
 
 

               
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    jueves, 6 de septiembre de 2012

    La foto es un reflejo del alma



    Gonzalo, argentino de nacimiento y latinoamericano por vagabundo, salió de viaje sin saber nada de fotografía. Hoy, tiene más de mil diapositivas de los 21 países que ha recorrido. En su morada, muy cerquita del mar, compartimos esta charla sobre viajes, historias y fotos reales.

    ¿Que buscas en una foto?
    Mostrar mi expectativa del mundo. Lo que veo a través de la acción de la luz. Si me vibra y me emociona, sale una foto.

    ¿Te acuerdas la primera vez que viste una foto que te gustó mucho?
    No, precisamente una foto en particular pero la fotografía es una escritura dibujada. Un momento preciso para la eternidad. La foto de Diego Maradona levantando la Copa del Mundo, refleja lo que antes exprese.

    ¿Qué es viajar para vos?
    Siempre, me dejo un lugarcito para viajar y busco conocer lo que los libros no son capaces de explicar, como el olor de la Pachamama y la risa de los pueblerinos.

    ¿Qué es una fotografía?
    Es absurdo intentar explicar un proceso fotográfico, pues es un reflejo del alma, del sentir, es el resultado de una convergencia en el tiempo de espíritu, técnica, habilidad, genialidad y locura.


    ¿Qué te gustaría que le pase a alguien que ve tus fotos?
    Que se sumerja conmigo y pueda vivir lo que sentí en ese momento. Cuando provocas un suspiro, una admiración o una emoción, estás creando arte. De eso se trata una fotografía. Es un documento para la prosperidad.

    ¿Dónde se crea la creatividad de la foto?
    Antes de apretar el pulsador, la fotografía debe de haberse construido en la cabeza. A veces salen diapositivas espontáneas. Soy aficionado a la temática social, la que puede transmitir sensaciones a través de su composición, momento, color y proyección futura y pasada.

    ¿Cuál es la mejor foto que no pudiste sacar?
    Recuerdo que en Amaicha del Valle, una señora con muchos soles encima, estaba sentada junto al cartel que dice “Días de sol en el año: 360 días”. Me acerque para pedirle una fotografía y su respuesta me dejo en pausa “estoy cansada que se saquen fotos conmigo y que nunca me la manden por carta” ufff… Hay fotos que son increíbles y que no podes sacar.

    ¿Tienes miedo a que se enojen si no te autorizan?
    La idea es reflejar un momento y tener un grato recuerdo de lo acontecido. Muchas veces, dejo la cámara preparada y disparo sin que se den cuenta que los estoy retratando. No siempre funciona, porque salen fuera de foco o cortadas. Mayormente, hablas con la persona y tratas de convencerla.

    Tienes alguna historia para narrar…
    En la Comarca Kuna Yala (Panamá), en la isla Narganá, nos pusimos a tomar mates (con dos uruguayos y un argentino), y empezaron a acercarse. Entre risas y anécdotas, empezamos a sacar fotografías. Cuando minutos antes, se habían negado a retratarse. La confianza, y al vernos como ellos, hasta se animaron a probar el mate. Muy lind experiencia.

    ¿Tuviste algún maestro que admires?
    No tengo cultura fotográfica. Solo estudié a Arnold Hauser, para realizar mi tesis de Comunicación.

    ¿Tomas la fotografía como un hobbies?
    Me sumergí al mundo de la fotografía a partir de los viajes. Me di cuenta que había mucho por mostrar. Y las nuevas herramientas tecnológicas, permiten que muchos sean las personas que puedan ver el mundo desde otra perspectiva. 

    ¿Cuál fue el lugar que más te inspiro?
    Los pueblos andinos, son una invitación a la fotografía. Todo es misterioso, sagrado y auténtico. Desde los colores de los cerros de Purmamarca hasta la suciedad de las calles de Potosí. Creo que Bolivia, es un escenario magnífico para sentirse fotógrafo: las minas de Potosí, los mercados de La Paz, la isla del Sol y el Lago Titicaca o el salar de Uyuni, son algunos ejemplos que te puedo nombrar.

    En otra nota que hemos realizado me nombraste a Bolivia y ahora lo vuelves  hacer ¿Qué es lo que te fascina de la cultura andina?
    A través de los viajes, me di cuenta de que los Países Andinos no son más que un estado mental, un estado de dejarse llevar, de compartir con la Pachamama, de acercarse a la cosmovisión, de caminar entre las comunidades en el tiempo, de entender lo cruel que puede llegar a ser la historia. Hay que vivir aquí, para intentar entenderlo.

    ¿Por qué empezaste a viajar? ¿Fuiste a buscar algo en particular?
    Es una opción de vida. El viajar te transporta a otras latitudes que sólo lo concibes en la carretera. Lo que puedo decir, es alentar a las personas a salir con su mochila al hombro a lo desconocido para aprender cosillas que lo libros no pueden enseñarte.

    ¿Algún consejo para alguien que empieza a sacar fotos?
    No hay que tener miedo de poner la cámara y disparar. En una feria de Potosí, una mujer estaba con un serrucho cortando la media res en el piso y no sabíamos cómo sacarle una foto. Finalmente la fotografiamos. Creo que la mejor escuela es viajar, ser sociable y estar atento a lo que está aconteciendo.

    RADIO YIRAMUNDI 0.00 MHZ - Disparando palabras a las balas enemigas…

    viernes, 24 de agosto de 2012

    La libertad, es algo muy parecido a esto...


    Fluir en la vida, es encontrar la carretera más lógica, la más franca mediante la cual debemos recorrer nuestro camino y la que nos permita vivir revolucionando los días, para no caer en el abismo de la monotonía, que es mortal para el alma.

    Porque esta sociedad nos transforma en analfabetos emocionales, en donde nos impone darle importancia a cuestiones banales y elevarlas a la categoría de trascendentes y creer que tenemos respuesta para aquellas cosas que nos rodean.

    Sin embargo, parecemos incapaces de resolver los conflictos “creados” ante el temor a lo desconocido.  Pues, lo único seguro es que pase lo que pase, sea lo que sea, la historia continuará, y continuará el incesante combate entre la libertad y lo desconocido.

    Muchos, solemos invocar una palabra, una palabra mágica, una palabra “abretodo”, que es, quizá, la más universal de todas. Es la palabra abracadabra, que en hebreo antiguo significa: Envía tu fuego hasta el final.

    A modo de homenaje a todos los fuegos caminantes y vagabundos, que van abriendo puertas por los caminos del mundo, y a aquellas personas cuya importancia no se mide por el ruido que hacen al caer, sino por la fuerza que emplean al levantarse, la repito ahora:

    Caminantes y Viajeros de la Libertad,
    portadores del fuego sagrado,
    ¡abracadabra, compañeros! 

    Radio Yiramundi, en un mundo con dos ruedas...

    jueves, 2 de agosto de 2012

    Caracoles de Libertad

    Gente, si aún tienen un poco de aire en los pulmones, les recomiendo este camino en Bicicleta... El olor a caucho quemado, el viento de la cordillera y el vértigo de la altura, fue el escenario perfecto de aquellas 28 curvas en descenso por el Paso Internacional de Los Libertadores...