Porque esta sociedad nos
transforma en analfabetos emocionales, en donde nos impone darle importancia a cuestiones banales y elevarlas a
la categoría de trascendentes y creer que tenemos respuesta para aquellas cosas que
nos rodean.viernes, 24 de agosto de 2012
La libertad, es algo muy parecido a esto...
Fluir en la vida, es encontrar la
carretera más lógica, la más franca mediante la cual debemos recorrer nuestro
camino y la que nos permita vivir revolucionando los días, para no caer en el
abismo de la monotonía, que es mortal para el alma.
Porque esta sociedad nos
transforma en analfabetos emocionales, en donde nos impone darle importancia a cuestiones banales y elevarlas a
la categoría de trascendentes y creer que tenemos respuesta para aquellas cosas que
nos rodean.
Sin embargo, parecemos incapaces de
resolver los conflictos “creados” ante el temor a lo desconocido. Pues, lo único seguro es que pase lo que pase,
sea lo que sea, la historia continuará, y continuará el incesante combate entre
la libertad y lo desconocido.
Muchos, solemos invocar una palabra, una
palabra mágica, una palabra “abretodo”, que es, quizá, la más universal de
todas. Es la palabra abracadabra, que en hebreo antiguo significa: Envía tu
fuego hasta el final.
A modo de homenaje a todos los
fuegos caminantes y vagabundos, que van abriendo puertas por los caminos del
mundo, y a aquellas personas cuya importancia no se mide por el ruido que hacen
al caer, sino por la fuerza que emplean al levantarse, la repito ahora:
Caminantes y Viajeros de la Libertad,
portadores del fuego sagrado,
¡abracadabra, compañeros!
Radio Yiramundi, en un mundo con dos ruedas...
jueves, 2 de agosto de 2012
Caracoles de Libertad
Gente, si aún tienen un poco de aire en los
pulmones, les recomiendo este camino en Bicicleta... El olor a caucho
quemado, el viento de la cordillera y el vértigo de la altura, fue el
escenario perfecto de aquellas 28 curvas en descenso por el Paso
Internacional de Los Libertadores...
sábado, 14 de julio de 2012
Las palabras en dos ruedas
Entrevista final sobre el Cruce de Los Andes en Bicicleta... Cuando salís por la carretera, no es necesario regresar. Aunque parezca una utopía "soy América Latina, un pueblo sin piernas pero que camina".
sábado, 30 de junio de 2012
"Viajar es sinónimo de Libertad" Marcos Niggli
"Si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas" Blaise Pascal
¿Cumplieron el objetivo del viaje?
¿Se liga más en los viajes largos, tipo “vuelta al mundo”, que en
los cortos en los que todo es prisa por ver esto o aquello?
¿Cumplieron el objetivo del viaje?
Si, técnicamente pudimos cruzar la cordillera en bicicleta, ese era
nuestro objetivo. Lo llevamos a cabo por el paso de Las Cuevas pero no quedamos
con ganas de subir al Cristo Redentor. De todas maneras, cualquier viaje
conlleva siempre objetivos paralelos y no por ello menos importante, como
conocer otros lugares, personas y también conocerse a uno mismo.
Tiene sus ventajas y desventajas. Te obliga a ir despacio lo que te
obliga a ir degustando el viaje con más tranquilidad. Por supuesto que el tema
del estado físico es fundamental porque nada se puede disfrutar si estas con
mucho dolor. Otro aspecto importante es el climatológico, pues marca a fuego
como se va a desarrollar la jornada ciclista. Para viajar en bici tenés que ser
un detallista.
¿Qué es lo que más echas de menos cuando estás fuera?
Depende donde esté. Cuando estoy fuera del país sin duda lo que echo
de menos es la comida. De todas maneras no soy de extrañar, y eso, de alguna
manera, facilita las cosas.
¿Disfrutan de su libertad mientras viajan?
Creo que viajar es sinónimo de libertad. Quizás se permite hacer
cosas nuevas, romper con las rutinas, entonces la sensación de libertad se
acrecienta. Supongo que se disfruta en las pequeñeces, como no estar pendiente
de los calendarios y relojes, e ir en dirección desconocida.
Cómo hacen para subsistir en el viaje ¿Trabajan mientras tanto o ya
tienen previstos los gastos desde antes?
De las dos maneras. Llevamos plata por si es necesario y para viajar
con mayor tranquilidad, pero también trabajamos vendiendo artesanías (más que
nada en viajes largos).
¿Y cuánto hace que están con esta forma de vida?
No sé si lo llamaría “Forma de vida”. Creo que viajando se aprende
mucho, te moviliza, te cambia. Es difícil no transformarse luego de un viaje
donde interactúas con otras culturas, otras maneras de ver la vida. Y para
responder tu pregunta, podría decirte que mi primer viaje fue a los 18 años,
junto a mi hermano y dos amigos, y a partir de ese momento hice unos 7 u 8
viajes.
Seguro que viajando tanto habrás vivido situaciones ridículas, de
esas que quisieras desaparecer o meter la cabeza bajo tierra… ¿recuerdas alguna
de ellas?
En cuanto a los viajes en bici, las más divertidas son las caídas.
Tuve varias pero te cuento la primera, en Tierra del Fuego, llegando a Tolhuin,
hicimos una parada en un mirador y nos pusimos a hablar con una familia de
Bahía Blanca y le contamos que nuestro destino final era La Quiaca, 5500 km por
delante. Al rato, nos despedimos pero a los dos metros se me trabó la cadena y
caí de costado, en cámara lenta. La señora acotó seriamente: “a éste ritmo no
llegan”, lo que nos causó mucha risa a todos.
¿Cómo superas los miedos en el viaje, si es que se te presenta
alguno?
No hay miedos diferentes a los habituales. Hay que tomar
precauciones en todos lados por igual. Con la bici, estar atento al tránsito,
pero nada de otro mundo.
¿Se liga más en los viajes largos, tipo “vuelta al mundo”, que en
los cortos en los que todo es prisa por ver esto o aquello?
¿Mujeres?, la verdad que no sé, la mayoría de mis viajes los hice
con mi novia, jaja
Cuando viajan hablan mucho de personas y lugares a los que van, pero
tengo la duda: ¿salen por las noches o sólo se enfocan en la onda cultural y
vida diurna de descubrir mundos nuevos y conectarse con las personas?
No soy de salir mucho de noche, prefiero claramente socializar de
día. Igualmente creo que cualquier momento es acorde para conocer otras
culturas.
¿Volvés a la Argentina porque algo te ata a este país o existe la
posibilidad de que un día te vayas y no vuelvas?
Cada vez que volví lo hice para aprovechar la temporada veraniega en
Santa teresita, donde trabajo en los camping Estancia el Carmen y el Splash
además de tener un puesto de macramé en la feria de Santa Teresita. Siempre que
arranqué supe que tenía que volver para diciembre, por lo que nunca me planteé
no volver a Argentina.
Me la imagina siempre proyectando algún viaje. Hace 8 años que estoy
con Celeste y por suerte también le gusta viajar, y aunque no tenemos hijos por
ahora, imaginamos nuestro futuro viajando con niños, por lo menos hasta el edad
escolar.
¿Te gustaría tener una familia viajera o pensás que en algún momento
te vas a establecer definitivamente en algún lugar?
Como te dije antes, es difícil no establecerse en un lugar cuando
los chicos ya tienen edad escolar. Por ahora viajamos sin ninguna obligación,
más adelante veremos. Lo que estamos seguros es que vamos a criar a nuestros
futuros hijos con un espíritu viajero, eso vamos a inculcarles seguro.
¿Cuál es tu próximo viaje?
Te podría enumerar miles de lugares a los cuales quisiera ir. Los
más lejanos, principalmente por una cuestión económica, es Europa, la India o
Egipto. También me gustaría llevar a mi vieja al Caribe, pero le tiene terror a
los aviones por eso lo veo difícil. En definitiva, el próximo viaje, con fecha
cierta, es nuevamente el cruce de la cordillera en marzo de 2013 con 6,7 u 8
personas más que les pico el bichito después de haberlo logrado éste año.
RADIO YIRAMUNDI 0.00 Mhz ALTA FIDELIDAD
lunes, 11 de junio de 2012
"Viajar es romper lo establecido" Gonzalo Niggli
"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor,
la electricidad y la energía atómica:
la voluntad." Albert Einstein
la electricidad y la energía atómica:
la voluntad." Albert Einstein
¿Cómo se vive el
regreso después de un viaje tan intenso?
Mi regreso a la Argentina, fue rápido y casi sin escalas,
como mi visita al país trasandino. Sin dudas, fueron días con mucha vorágine en
la inmensidad de la Pachamama, que te abraza y pareciera, que no te quisiera
soltar.
Lo hicimos con más pausas que las establecidas a priori pero
fue más por predisposición nuestra que por algún contratiempo. Por suerte, las
bicicletas respondieron muy bien y sufrimos sólo una pinchadura en toda la
cruzada.
¿Qué se siente viajar
en Bicicleta por la Cordillera?
Es imposible no sentirse feliz cuando vas pedaleando y el
vientito te da en la cara, la mente se te despeja y vas a tu propio ritmo
sabiendo que, además de estar rodando distancias, estás contribuyendo a que haya
menos tráfico de autos y menos contaminación ambiental a tu alrededor.
La gente que se cruza
en el camino ¿qué piensa de ustedes?
Que estamos locos es lo primero que se animan a decirte y
luego, se asombran por lo vivido y te dan fuerzas para seguir adelante. Creo,
como digo diariamente, todos estamos en condiciones de aventurarse, sólo hace
falta liberarse y romper lo establecido.
El turista desconfía de la gente que visita y aprende la historia en los museos.
Nosotros, desconfiamos de la policía y aprendemos en la calle, en los
transportes públicos, en las plazas, en las ferias hablando con la gente. Y
sobre todo, el turista, es una mercancía del tiempo y de su paquete turístico,
para nosotros, el tiempo es el mejor cómplice.
¿Qué enseñanza te
brinda caminar por las calles sin el dote de “turista”?
En este viaje de vuelta, aprendí que la palabra se pronuncia
después de vivirla, “Tierra y Territorio”, no son solamente trabajo y
alimentación, es historia, es pasado, es futuro, es barro, es raíz y si salvas
esto ya lo salvas todo porque es la condición humana para evitar la masacre y
la desmemoria.
Te puedo contar desde mi experiencia que América Latina, es
un mundo de situaciones, nos magnetizaría que no existan diferencias
económicas, pero siempre va a haber diversidad en la vida, de todo tipo:
sociales, culturales, de perspectivas futuras y de dolencias del pasado.
¿Que sientes al
mirar hacia atrás y ver los viajes que has realizado a lo largo de estos años y
que experiencias rescatas de esta forma de vida?
Viajar te da la oportunidad de conectarte con la naturaleza y de encontrar personas de
las que hemos aprendido, y por la carretera me he dado cuenta que las verdad absoluta no existe sino que hay muchas verdades como la que me enseñó Elvio en Panamá, Chela en México, Enrique en Ecuador o Gabriel en Bolivia, entre otros.
¿Cómo es viajar sin
crear muros con el otro?
Hay realidades que no se pueden erradicar de la vida pero
hay que aprender a convivir con ellas. Y esto es dejar de verlas como un
enigma, algo ajeno a nosotros. Porque con lo diferente siempre tomamos
distancias.
No, me gusta vivir tranquilo, en donde uno puede ir con su
perro, con sus mates, los hilos a la playa a contemplar la armonía de la
tarde. La naturaleza siempre seduce al
ser humano ya que el hormiguero de gente
provoca una acción contraria al placer.
Para cerrar ¿Qué es
el viaje?
El viaje,
te nutre por lo que elegís y también por lo que rechazas. Cerrando unas puertas
pero abriendo otras. Así, amplias el campo de tu mirada y vas encontrando claves de creación
y orientación para el futuro.
Radio Yiramundi 0.00 Mhz Alta Fidelidad
martes, 5 de junio de 2012
Utopía Andante
Cuando mires fijo al horizonte,
cuando disfrutes de subir el monte,
cuando no temas al hambre y al frio,
cuando no temas al hombre y al rio,
cuando el rencor no posea tu alma,
cuando consigas andar con la calma,
cuando en el mar encuentres un respiro,
cuando el presente camine contigo.
Serás feliz un segundo,
cuando disfrutes de subir el monte,
cuando no temas al hambre y al frio,
cuando no temas al hombre y al rio,
cuando el rencor no posea tu alma,
cuando consigas andar con la calma,
cuando en el mar encuentres un respiro,
cuando el presente camine contigo.
Serás feliz un segundo,
serás feliz en el mundo... un segundo… en el mundo.
Che Sudaka
Pero es así… llegamos… y no solo que llegamos… aquí estamos
con mucha vida por delante… estamos de nuevo en el KILOMETRO “0″…LA VIDA
EMPIEZA OTRA VEZ… ALERTA YIRAMUNDI…ALERTA CORAZON…muchas días de carreteras… soles…
lunas… viajes… cariño… problemas solucionados… gente… AMOR… que es lo mas
importante…con AMOR… MIRANDO EL MUNDO al revés TODO ES POSIBLE… así que
FAMILIA… allá vamos… ARRIBA LOS CORAZONES.
Somos una utopía ANDANTE, porque tenemos ideas y ACCION… no
solo nos quedamos con los sueños sino que intentamos REALIZAR y abrazarnos a
nuestros PROYECTOS. Porque siempre
queremos RODAR, investigar, SENTIR, sonreír y CONOCER un mundo NUEVO.
RADIO YIRAMUNDI, una frecuencia ILEGAL… 0,00 MHZ – alta fidelidad.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Nuestro viaje en el Diario Pionero
Nuestro agradecimiento a Pionero Web (Primer diario de la Costa Argentina) por publicar nuestras crónicas de viaje y para que el público en general, pueda viajar con nostros con el viento en la cara...
Los hermanos Niggli recorren caminos con ansias de libertad
El cruce de Los Andes en bicicleta, segunda etapa: Villavicencio - Uspallata
El cruce de Los Andes en Bicicleta Tercera Etapa: Uspallata - Punta de Vacas
El cruce de Los Andes en bicicleta: los hijos del viento
martes, 22 de mayo de 2012
El Cruce de Los Andes en Bicicleta
Aconcagua es mi tierra querida,
Aconcagua es la tierra mejor,
aquí vibra más fuerte la vida
en un clima de luz y de sol.
San Felipe tres veces famosa,
por tres veces heroica ciudad
de Aconcagua por siempre orgullosa.
Tú serás la ciudad capital.
Aconcagua es la tierra mejor,
aquí vibra más fuerte la vida
en un clima de luz y de sol.
San Felipe tres veces famosa,
por tres veces heroica ciudad
de Aconcagua por siempre orgullosa.
Tú serás la ciudad capital.
Himno de Aconcagua
La carretera ya no era tan empinada, y el viento a temprana
hora no sopla, es como que descansa hasta el medio día, donde todos los días se
hace intenso y perturbador. Pocos kilómetros nos separaban de nuestra primera
parada y lo disfrutamos en descenso periódico.
Es imposible no sentirse feliz cuando vas pedaleando, el
vientito te da en la cara, la mente se te despeja y vas a tu propio ritmo
sabiendo que, además de estar rodando distancias, estás contribuyendo a que
haya menos tráfico de autos y menos contaminación ambiental a tu alrededor.
Con la premisa de parar a cada 10 km para relajar las
piernas y alimentarnos, nos dimos cuenta que íbamos rápido y en buenas
condiciones. El calor, se hacía sentir y nuestro “enemigo” natural ya era
frecuente en la carretera. Después, de hacer más de 40 km por la ruta 60,
pasamos por una frondosa arboleda y empalmamos la autopista 5. Aún no sabemos el porque de lo realizado, pero al no tener
GPS, fue la autopista que se topó con nuestro andar después de una loma en
donde el primer cartel que visualizamos fue el de “prohibido circular con
bicicleta”.
Un camionero, viendo nuestro di conformismo por la situación, se prestó a llevarnos hasta la carretera interna, la vieja ruta 60, que habíamos perdido casi 70 km antes, para si luego poder llegar a Viña del Mar sin problemas de circulación.
Así fue que pasadas las 17 horas, respiramos la brisa del
mar, luego de una vertiginosa bajada por la ciudad hasta la costanera. Nos
envolvimos en un abrazo fraterno y de triunfo, de haber logrado lo que para
muchos es de “locos”.
No tenemos dudas, que no hay mejor manera de conocer un
país, una ciudad, un pueblo que caminarla, perderse y dejarse llevar. Guardar
el mapa, seguir el instinto y rodar tras lo que nos llame la atención. Nunca
pensamos que íbamos a terminar siendo unos “viajeros en bicicleta”, observando la vida en las veredas, respirando la historia en las calles, en fin,
sumergirnos en la cultura de cada pueblo y ciudad, entre el dialogo y lo
incognito.
Rodar y observar. Radio
Yiramundi, una frecuencia ilegal…
El Cruce de Los Andes en Bicicleta
Última Etapa: de Río Blanco a Viña del Mar
Nos quedaba rodar por las rutas chilenas para llegar al punto final: Viña del Mar - Valparaíso. Después de haber superado la cuesta argentina, nos restaba ir en descenso por Chile, cuesta a bajo que se iría armonizando a medida que nos acercamos al Pacífico.
martes, 15 de mayo de 2012
El Cruce de Los Andes en Bicicleta
Cuarta Etapa (2): de Cristo Redentor a Río Blanco
El túnel se halla a una altitud de 3209 m/snm, y
tiene 3080 metros de largo, de los cuales 1564 corresponden a territorio
chileno y 1516 al argentino. Fue abierto en 1980 y corre al costado de un túnel
similar, hecho a principios del siglo XX para el Ferrocarril Trasandino Los
Andes - Mendoza.
A diferencia de lo vivido anteriormente, la vertiente
argentina resulta ser un ascenso suave, una subida relajada a través del
agreste paisaje montañoso de la zona hasta embocar en la entrada del túnel. Sin
embargo, el acceso por la parte chilena es otro cantar. El paisaje sigue siendo
el mismo, pero la carretera gana altura con mucha más rapidez, obligándola a un
trazado sinuoso tan perfectamente delineado que, visto desde el aire, parece el
serpentín de un frigorífico.
Después, de bajar con el viento en la cara, empezó un
camino más afinado entre los senos de las montañas, donde el declive no era tan
marcado como el anterior aunque por momentos dejamos el pedal libre y la
velocidad seguía su ritmo sin la ayuda de nuestras piernas, que son el motor de
este loco viaje por la cordillera de Los Andes.
Desde nuestra salida, de Punta de Vacas (Argentina) no teníamos
pensado llegar hasta el destino señalado, ya que, como dijimos anteriormente,
se frustró la subida al Monumento Cristo Redentor por la nevada y por ende,
seguimos con el viaje.
Con la pálida sensación de no poder subir al Monumento
del Cristo Redentor, nos acercamos al peaje para poder cruzar por el túnel, ya
que nos avisaron que está prohibido hacerlo en bicicleta.
Este paso, por el momento, es el más extenso entre dos
países en América Latina ya que en 2011 se comenzó a construir el paso entre
las ciudades Las Flores – Vicuña, también entre Argentina y Chile y tendrá una
longitud de 13 mil metros.
Una vez llegado al lado chileno, nos bajamos de la
camioneta que nos transportó y rodamos en bajada hasta la aduana “Paso
Internacional de los Libertadores”.
Allí, realizamos el trámite migratorio, donde fuimos
revisados con austeridad por viajar en bicicleta pues, diferente fortuna
pasaron dos mujeres que se movían en su automóvil particular, donde los perros inspeccionaron
hasta el último rincón del vehículo.
Después de 30 minutos de burocracia, empezamos a rodar
por ruta chilena, donde nos esperaba un espectacular camino en bajada
denominada cuesta Juncal, también llamada "Caracoles" en la ruta
CH-60. El tráfico es intenso, sobre todo de vehículos pesados que afrontan este
tramo con calma y resignación, formando largas caravanas que a ritmo pausado, descienden
y ascienden la carretera.
En esta oportunidad, nosotros habíamos padecido aquel
ascenso armonioso por la pachamama Argentina y ahora, íbamos a palpar en la
piel la bajada vertiginosa chilena. Aún cuando escribimos esta crónica de
viaje, no logramos entender cómo explicar en palabras la adrenalina de bajar a
45 km por hora, en curvas y contra curvas, pegaditos a los inmensos camiones
que circulan uno detrás del otro.
Pues, los camioneros, viendo nuestro andar, nos alentaban
con sus bocinas. El olor a caucho quemado, el viento de la cordillera y el
vértigo de la altura, fue el escenario perfecto de aquellas 28 curvas en
descenso por el Paso Internacional de Los Libertadores.
Cerca de la aduana chilena se atraviesa uno de los
afluentes del Aconcagua y el camino de herradura sube hasta la cordillera
bordeando el río juncal, otro de sus afluentes. El descenso es por demás
uniforme y sería monótono si a ambos lados no se alzaran escarpas de las formas
más caprichosas. A una altura de muchos miles de metros esas pendientes
acompañan al valle que ora se estrecha convirtiéndose en desfiladero, ora
presenta pequeños claros en los cuales se suelen ver chozas aisladas, rodeadas
de arbustos y praderas donde pastan los animales.
A priori, nuestro destino era la ciudad de Los Andes,
pero en el camino, que siempre te depara a lo desconocido, encontramos un camping
en la Reserva Natural Río Blanco y decidimos pasar la noche allí, después de
haber rodado casi 69 kilómetros.
Y es a través del viaje, que nos damos cuenta de que los
Países Andinos no son más que un estado mental, un estado de dejarse llevar, de
compartir con la Pachamama, de acercarse a la cosmovisión, de rodar entre las
comunidades en el tiempo, de entender lo cruel o lo divino que puede llegar a
ser la historia. Sin dudas, donde todas las imágenes son posibles. Sobre todo
las surrealistas.
Hasta la próxima estación, Viña del Mar.
jueves, 10 de mayo de 2012
Las Rutas Sanmartinianas
El Paso de Uspallata es un paso cordillerano usado por el Ejército de
los Andes para cruzar la cordillera de los Andes en 1817, con el propósito de
liberar a Chile de manos realistas. También es denominado como Paso de la
Cumbre, llamado así por ser el punto más alto de la travesía entre Mendoza
y Santiago de Chile, y como Paso Iglesia (del lado de Chile) y Bermejo
del argentino, por el color dominante de las montañas del lugar.
El paso es un abra compuesta de dos portezuelos contiguos, entre la ciudad
argentina de Uspallata y la chilena de Los Andes. El poblado más cercano es la
villa argentina de Las Cuevas (32°48′S 70°01′O)
con menos de 20 habitantes permanentes.
Se trata de un camino de cornisa, escarpado en la roca y grava, en medio del
grandioso paisaje de la cordillera, que antiguamente era el camino obligado
entre Uspallata y la localidad chilena de Juncal, hasta la construcción del túnel
del Cristo Redentor cerca de Las Cuevas.
El Paso del Ejército de Los Andes
El ejército inició la marcha desde el Campamento "El Plumerillo"
el 18 de enero de 1817 a las 11.30 y se llegó el mismo día a la Estancia de
Cañota a las 20.30, reanudando la marcha el día 20 a las 8.45 y después de
cruzar la quebrada y pampa de Cañota siguió por la quebrada de Santa Elena para
llegar el mismo día a la Estancia de Uspallata a las 18.45 horas. Allí
permaneció hasta el día 29.
En este lapso tuvieron lugar las acciones de Picheuta y Potrerillos. Un
destacamento realista al mando del mayor Miguel Marquelli integrado por tres
oficiales y cincuenta soldados, en la madrugada del día 24 sorprendió la
posición de Picheuta guarnecida por un cabo, 5 soldados de línea y 8
milicianos. La sorpresa fue completa y los patriotas tuvieron que rendirse.
De acuerdo con los datos consignados en el diario del sargento mayor
Martínez la guardia se componía de 14 hombres de los cuales 7 llegaron a
Uspallata. Después de esta acción los realistas se replegaron y resolvieron
ocupar una posición de espera en el lugar denominado Potrerillos al oeste del río
de las Vacas.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Paso_de_Uspallata
martes, 8 de mayo de 2012
El Cruce de Los Andes en Bicicleta
Cuarta Etapa: de Punta de Vacas a Cristo Redentor
Luego de una noche “movida” por el sismo que se produjo en Valparaíso
y que se sintió de lo lindo en el Gimnasio en donde dormimos, nos levantamos
temprano para terminar la carretera del lado argentino.
No hay dudas, que las utopías rescatan al propio ser del
caos de este mundo porque soñar es acariciar otros planos, otros universos, un
regocijo en el alma y en las ideas, hechas acción.
"Humanizar el
carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que nos perjudican. Stern ha
dicho a una Mosca abriendo la ventana para que saliese: Anda, pobre Animal, el
Mundo es demasiado grande para nosotros dos."
Gral. Don José de San Martín
Punta de las Vacas, donde se crearon algunas praderas verdes
mediante irrigación artificial que brindan a las mulas pastos tolerables, nos
supo acobijar. Nos despedimos amablemente de Villarroel y de los gendarmes, que
nos supieron tratar como “dos aventureros de esta patria”. El sol, empezaba a
quemar el pavimento y así calentar nuestros huesos ante el frío viento de la
mañana.
Guantes, bufanda y camperas, fueron el abrigo para los
kilómetros que nos separaban de Los Penitentes, un centro de esquí que por
estos meses está cerrado esperando la temporada invernal.
Allí, desayunamos y nos sacamos un poco de abrigo. La subida
de 200 metros en casi 10 km nos había acalorado más de lo pensado. Al costado
del camino, un arroyo atraviesa la cordillera oriental; primeramente se une con
el río Tupungato, cuyo valle cierra la cima nevada de forma acampanada del
Tupungato, un volcán extinguido de 6.178 metros de altura.
Nuestra próxima parada, después de cruzar algunos puentes
sobre la ruta nacional 7, fue el Puente del Inca, un gran puente natural que se
alza sobre el arroyo donde se origina el río Mendoza. Las fuentes termales
curativas allí existentes, atraen hasta esas alturas a los pacientes del llano.
Ubicado en plena Cordillera de los Andes, a 2.720 metros
sobre el nivel del mar, el Puente del Inca, ha sido formado por la acción de
las aguas minerales. El caudal fluvial se abrió paso entre sedimentos
depositados en el fondo de una artesa y luego cementado por las aguas termales.
Éstas, dan a la zona su coloración de naranjas, amarilla y
ocre, y a cualquier objeto que se coloque bajo ellas una dureza tal por la
impregnación en sales minerales que adquiere una apariencia
"petrificada". Allí, almorzamos y descansamos un tiempo
indeterminado, rodeado de turistas que preparan sus cámaras ante semejante
esplendor natural.
Los últimos kilómetros hasta llegar a Las Cuevas fueron
durísimos. Las piernas estaban rendidas, el paisaje que nos envolvía era encantador
y las bicicletas, fieles compañeras, rodando junto a nosotros. Pero como locos
soñadores, nunca pensamos en renunciar a nuestras convicciones.
Finalmente, después de unas subidas decorosas, con mucha
frecuencia de camiones que nos alentaban a su paso, llegamos al túnel 14, el
último de la ruta nacional 7, que tenía como comprometedor sus 440 metros de
longitud.
El viento, por esos momentos, era tan intenso que se
duplicaba en la boca del túnel, parecía una turbina que nos impulsaba hacia
atrás. Miramos, que no haya camiones a la vista y rodamos… inexplicable
describir la sensación de penetrar por las amígdalas de la cordillera en donde
todo se hacía de noche cuando la luz del sol aún derretía la nieve caída
algunos días atrás.
Llegamos a Las Cuevas cuando se hizo otra vez la luz, este
pueblito situado en la Cordillera de los Andes, próxima al límite internacional
con la República de Chile y que cuenta solo con 7 habitantes.
A 9 km de la población, subiendo por un camino estrecho y
sinuoso que era parte de la antigua ruta hacia Chile (actual ruta nacional A006),
se encuentra el monumento al Cristo Redentor, símbolo de la confraternidad entre
Argentina y Chile y nuestro “objetivo” pero todo se vino abajo cuando nos
enteramos que el camino estaba cerrado por la copiosa nieve que había bañado
las alturas de la cordillera.
Un poco resignados, consultamos con los choferes de las traffic
que realizan turismo hacia el monumento y sus respuestas fueron contundes “las
ruedas están llena de barro y del lado chileno, donde el sol no llega, está
cubierto de nieve”.
Solo atinamos a sacarnos una fotografía en la puerta del
Cristo Redentor y mezclar as raras sensaciones que cubrían nuestros cuerpos…
felicidad, tristeza, desilusión, tranquilidad, en fin, una malegría constante.
lunes, 7 de mayo de 2012
El Cruce de Los Andes en Bicicleta
Cuarta Etapa: de Punta de Vacas a Río Blanco
Partimos de Gendarmería con la premisa de descansar en Las Cuevas para cruzar por el Cristo Redentor pero la nieve nos impidió subir y sólo nos restó pasar por el túnel internacional que une Argentina con Chile y seguimos viaje hasta un camping de Río Blanco.
jueves, 3 de mayo de 2012
El Cruce de Los Andes en Bicicleta
Tercera Etapa: Uspallata - Punta de Vacas
"Al Ejército de los Andes queda la gloria de decir:
en 24 días hicimos la campaña,
pasamos las cordilleras más elevadas,
concluimos con los tiranos y dimos libertad a Chile."
Don José de San Martín
En esta oportunidad, salimos a rodar después de tomarnos dos
días de descanso en el camping municipal de Uspallata, donde disfrutamos de
unas carnes asadas, helados, chocolates, pizzas y sobre todo, de bañarnos con
agua caliente.
Con 10 Km. en buena perfomance, empezamos a sufrir el
latigazo en contra de la Cordillera pues, el viento venía por la carretera para
chocar contra nuestra humanidad, que además se machacaba por los accidentes geográficos
que nos envolvían.
Por la ruta 7, llamada también la “ruta del Mercosur” por el
paso obligado de los camiones de Paraguay, Brasil, Uruguay y Argentina hacia el
Pacífico, se torna más peligrosa para el andar en bicicleta aunque debemos
destacar la buena predisposición de los camioneros y el respeto hacia nosotros,
abriendo su camino para no “chuparnos” en su paso. Además, forma parte del más
importante corredor bioceánico del país y es un ramal de la carretera
panamericana, que continúa en territorio chileno como Ruta CH-60.
El oficial a cargo, se acercó y nos dio su aliento “admiro
lo que están realizando” y agregó “casi todos los días pasan ciclistas haciendo
esta travesía y descansan en este mismo lugar”. Además, de sus agradables
palabras, nos adelantó que nos faltaban 12 kilómetros para llegar a Punta de
Vacas, donde había un establecimiento de la Gendarmería Nacional.
El frío, ya se empezaba a sentir y la tarde-noche nos impidió
seguir avanzando. Sólo, nos restaban 36 kilómetros para el cruce de Cristo
Redentor desde este punto. Allí, hablamos con el mayor Villarroel y con toda
amabilidad, nos hospedó en el “casino de los suboficiales”, donde nos bañamos,
cocinamos y luego descansamos, después de una dura jornada por la ruta nacional
7 y de recorrer 53 Km.
"Al Ejército de los Andes queda la gloria de decir:
en 24 días hicimos la campaña,
pasamos las cordilleras más elevadas,
concluimos con los tiranos y dimos libertad a Chile."
Don José de San Martín
Algo tan usual, cuando uno duerme en su morada y tiene todas
las comodidades pero cuando se deambula por la carretera, una ducha caliente,
es uno de los tesoros mas preciados.
Cerca de las 8 de la mañana, desayunamos y partimos a lo
desconocido. El supuesto recorrido tenía como destino el centro de esquí Los Penitentes,
pero a medida que fuimos circulando, el viento en contra fue tomando forma
hasta ser el actor principal de esta etapa.
En la teoría, esta etapa no iba a ser tan “dura” como la
anterior donde partimos desde el Campo Histórico, pasando por Canota,
Villavicencio y ascendimos por la vieja ruta de montaña a los Paramillos,
enclave minero jesuita y llegamos a Uspallata, donde una de las columnas
principales del Ejército de los Andes estuviera estacionada.
Con estos inconvenientes, seguimos avanzando hacia el
destino marcado, sumando un kilómetro cada uno en la delantera para soportar el
avance del viento y así llevarlo de la mejor manera. Donde una vez consumado
los 10 Km. Descansábamos y nos alimentábamos para seguir rodando.
La ruta nacional 7, tiene en todo su trayecto (1224 Km.) 14 túneles,
por las cuales tuvimos que cruzar varios de ellos en este trayecto y nos quedan
algunos para el tramo final hasta el paso de Cristo Redentor.
A las 14 horas, llegamos al puesto de Gendarmería de
Polvaredas, ubicado a 2400 m/snm. Población de origen ferroviario emplazada en
uno de los sitios de campamento de la columna sanmartiniana al mando del
Teniente Coronel Las Heras en 1817.
En ese momento, decidimos llegar hasta Gendarmería para
poder bañarnos y pasar la noche. Sin dudas, fueron los kilómetros más duro de
la etapa, porque el viento era más fuerte y constante y además, las piernas ya
no respondían como al comienzo.
Finalmente, después de pasar por algunos puentes, la ruta que
discurre por las cordilleras principal y frontal, pasamos a sólo 18 km al
sur del cerro Aconcagua, la mayor elevación de América. Justamente, se puede
observar este cerro desde el mirador ubicado en el km 1222, Punta de Vacas.
Hasta la próxima estación, Cristo Redentor.
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