miércoles, 18 de julio de 2018

Estación Uruguay II

El barco y los primeros pasos

Cruzamos el río como si cruzáramos el tiempo. La panza del barco temblaba despacito, como Román cuando quiere dormir. Y él, que hacía un año no existía, ahora se paraba. Se paraba, tambaleaba, y el mundo entero se abría a sus pies.

La frontera fue agua, y el pasaje fue ternura. El río nos lavó el miedo, nos mojó los silencios. Era la primera vez que viajábamos los cuatro, pero parecía que veníamos viajando desde hace siglos, buscándonos.

Román no sabía que estaba cruzando de país, pero sabía que estaba cruzando de etapa.
Y nosotros lo sabíamos también. Y lo mirábamos caminar con el alma en vilo, como se mira una revolución.

Piedras que recuerdan

Colonia huele a siglo. Las piedras, que vieron pasar botas, corceles y besos, ahora escuchaban los pasitos torpes de Román. Él no sabía que estaba caminando sobre historias, pero las historias lo reconocieron igual.

Tamara tocó una pared como quien lee en braille la memoria de un pueblo. Y Gonzalo caminó despacio, como si tuviera que saludar a cada farol. El sol se escondía sin apuro, como nosotros, que descubríamos que caminar juntos también era una forma de hablar.

Román, con su mirada, perseguía una paloma. Y la paloma volaba sin irse, como si entendiera que a veces, para avanzar, primero hay que quedarse.

Esa noche, el río lamía la orilla con voz de cuna. Y dormimos los tres en una cama chiquita, pero el amor no se nos caía por los bordes.

Montevideo late despacio

Montevideo no grita. Sus calles murmuran. Como si el tiempo acá caminara en pantuflas.

Román descubrió la rambla como si fuera el borde del mundo. Con sus pasos recién estrenados, pisó un charco y se rió como si el agua le hablara. Y tal vez le hablaba. Tal vez el mar le contaba secretos que ni los grandes escuchamos.

Tamara encontró un mate en una plaza, olvidado en un banco como un poema sin firmar. Lo sostuvo unos segundos y dijo: “En esta ciudad, todo parece escrito a mano”. Gonzalo miraba los edificios con nostalgia prestada, como si recordara cosas que no vivió pero que igual lo tocaban.

Y por la noche, el viento trajo canciones de Alfredo Zitarrosa y un olor a pan recién horneado que nos recordó que a veces la patria también es eso: una canción vieja, un pan tibio, un hijo que duerme.

En Maldonado, los árboles hablan

Maldonado se despereza entre árboles que han visto demasiado. Sus hojas no caen: susurran. Y entre ese murmullo, Román caminaba. Se caía. Se levantaba. Se volvía a caer. Los árboles lo miraban con paciencia de abuelo.

Tamara señalaba un puente de hierro como quien encuentra un hueso de dinosaurio en el patio de la infancia. Y Gonzalo sacaba fotos como quien escribe en el aire: para que el tiempo no se le escape de las manos.

En una esquina, una señora vendía mandarinas con las manos arrugadas como mapas. Nos regaló tres, “pa’l nene”, dijo, y Román las chupó con la misma solemnidad con que se besa una bandera.

En Maldonado, descubrimos que caminar no era sólo avanzar, sino mirar, parar, abrazar, y a veces quedarse en silencio, mirando a Román masticar mundo con los ojos bien abiertos.

Punta del Este, espejismo de sal

Allí donde el mundo se maquilla para salir en la foto, llegamos nosotros, descalzos y sin prisa. Punta del Este brillaba, pero Román solo quería arena. Y la encontró. Y se la comió. Porque a los uno, todo se prueba con la boca. Hasta el mar.

Gonzalo miraba los yates como quien espía otros sueños. Y Tamara, con el pelo al viento, reía como si el viento le hiciera cosquillas en el alma.

La mano gigante salía de la arena. Román se acercó y le dio la suya. Dos manos: una de piedra, otra de carne. Y por un segundo, el arte fue abrazo.

Comimos en un lugar caro. Tan caro, que lo más barato fue la risa. Porque reír juntos ahí, entre turistas bronceados y mozos con moños, era como tirar una bomba de ternura en medio del marketing.

Punta del Este se quedó atrás. Brillante, sí. Pero lo que brillaba de verdad venía con nosotros en el asiento de atrás, dormido, con los labios llenos de arena.

Ocean Park: el abrazo que espera

Ocean Park no figura en los mapas de los turistas pero para nosotros era el corazón del viaje. Allí estaba Nico, el que eligió ser padrino, como se elige ser testigo de lo sagrado.

La ruta se volvió suspiro. Román dormía en su sillita, y cada árbol que pasaba parecía aplaudirlo en silencio, como si el viaje fuera una obra de teatro en la que él era el protagonista.

Llegamos a Ocean Park al caer la tarde. No era un parque, no era un océano. Era un abrazo. Nico salió a recibirnos con los ojos húmedos. Román lo miró con amor desde el principio. Después lo abrazó como si lo conociera desde antes de nacer. Y quizás lo conocía. Quizás los abrazos más puros vienen de memorias que no recordamos.

Gonzalo y Nico hablaron largo, como quienes se pusieron al día con años de silencios. Tamara caminó con los pies en el pasto y la mirada en el cielo. Y el sol bajaba despacito, como si supiera que allí, en ese instante, todo era justo, todo era suave, todo era casa.

Román aprendió a caminar entre las plantas, entre las piedras, entre los brazos.
Como quien ya no necesita aprender a caminar, porque ahora sabía a dónde. Padrino se dice fácil. Pero Nico lo es con el cuerpo entero. Se agachó hasta el suelo, y Román, como si supiera quién lo esperaba desde antes de nacer, le tendió los brazos sin miedo. Y caminó hacia él. Sus pasos más firmes, más suyos, más alegres. Como si el suelo ahí supiera su nombre.

Esas noches, no hubo fotos. Sólo palabras, vino y la certeza de que a veces los viajes no te llevan lejos: te traen de vuelta a donde siempre fuiste feliz sin saberlo. Respirábamos paz. Respirábamos familia. Y en ese rincón escondido del mapa, Román caminaba como quien estrena mundo.

jueves, 21 de junio de 2018

Solsticio de Invierno


 Quinta Edad – Año 5525 – Desde el Inti Raymi 2017 al Inti Raymi de 2018

Descripción del Calendario
El diseño circular de este calendario obedece a la visión cíclica del tiempo que sostienen los Pueblos Originarios del Hemisferio Sur. Como primer paso sostenga la ilustración principal de esta lamina con ambas manos. Podrá observar cinco áreas de información. En la parte superior se encuentra el año al que pertenece. En el círculo principal encontrara datos sobre: el ciclo solar, lunar, y agrícola. Luego en las columnas laterales, podrá encontrar una recopilación de nombres quechua-aymaras en pleno uso.

Las Fiestas Solares de Los Andes
La fiesta del Inti Raymi se corresponde con el solsticio de invierno, está señalizado por un sol que se encuentra en el centro de esta lámina, y otro a la derecha del círculo. La fiesta del Qoya Raymi corresponde al equinoccio de primavera, se encuentra señalizado por otro sol, rotando a la parte baja del círculo. El Qhapaj Raymi que se corresponde con el solsticio de verano, se encuentra en la parte izquierda del círculo. Y finalmente el Pawkar Raymi equinoccio de verano, se encuentra rotando a la parte superior del círculo

Los Meses Lunares y Agrícolas
Se encuentran distribuidos a través del círculo exterior, en casillas. El primer mes se encuentra en la parte lateral izquierdo. Corresponde a Junio y se llama Samaña (en lengua aymara), luego los siguientes meses se denominan: Luqaya, Qupaña, Wakichaña, Sataña, Alirayaña, Irnaqaña, Qawaña, Uruchayaña, Puqurayaña, Alliraña, Qayruña, y Pirwaña. Respecto al calendario lunar. Usted podrá observar una tabla con sus cuatro fases, le ayudaran a interpretar los ciclos de la luna que se encuentran contenidos en el círculo que lo contiene.


Los Meses Gregorianos
Los 12 meses están señalizados en el círculo negro. En tanto que sus fechas están representados en los siete círculos internos. Cada bloque de fechas en colores negro y blanco, pertenece a un mes gregoriano. Existen doce bloques que se corresponden con los doce meses. También se pueden interpretar los trece meses del calendario andino tomando como referencia las fechas de los ciclos lunares. Los meses inician en luna nueva.

Los Días de la Semana
En la parte inferior izquierda de quien observa esta lámina, se encuentra una columna con los días de la semana, cada cuadrito de color es un día, acompañado de su nombre en aymara, y su relación con los días coloniales. La manera de utilizar la tabla para interpretar los días del gran circulo, es ubicando primero el mes, luego la fecha, y finalmente el color del día. Comparando el color del día con la tabla de referencia. Las fechas en un mismo círculo de color, corresponden al mismo día de la semana, todo el año.


Los Nombres en Quechua y Aymara
Este calendario contiene una recopilación de nombres en aymara y quechua. La columna roja contiene nombres para varones. La columna verde nombres para mujeres. A su mano izquierda están los nombres en quechua. En su mano derecha en aymara. Algunos nombres quechuas se escriben con tres vocales y otros con cinco. Su escritura varía de acuerdo a cada región. Las traducciones al español son aproximadas. Se han usado sinónimos. Cada lista tiene una columna numerada para relacionarlos con una fecha.

AÑO NUEVO DEL HEMISFERIO SUR
Las Naciones Originarias de Los Andes nos guíanos a través del Calendario Solar y Lunar. Desde el 21 de septiembre hasta el 21 de marzo, el Hemisferio Sur está gobernado por la fuerza femenina. En ese tiempo los días son largos y las noches cortas. Desde el 21 de marzo hasta el 21 de septiembre, el Hemisferio Sur, está gobernado por la fuerza masculina. En esa época las noches son largas y los días son cortos. Conformando un ciclo.
El año andino tiene 13 meses de 28 días, con semanas de 7 días, que suman 364 días, a estos 13 meses se agrega un día que completa los 365 días. Ese día es el 21 de Junio llamado Jach´a Uru en idioma aymara, y Jatun P´unchay en idioma quechua. Este día es el solsticio de invierno. El Inti Raymi. Que inicia el retorno del Sol, con nuevas energías. Es la Fiesta más importante de Los Andes. Porque marca la renovación de la vida en el Hemisferio Sur.


El culto solar y lunar, se remonta a los inicios de la Civilización Andina. El inicio del periodo interglaciar permitió la domesticación de especies vegetales, facilitando el surgimiento de aldeas agrícolas y ciudades que erigieron centros ceremoniales. Existían Templos del Sol y la Luna en las ciudades de la costa andina. Templos en el Estado de Tiwanaku – Wari. Durante el Imperio Inca el Inti Raymi duraba varios días, y era celebrado en todo el Tawantinsuyu.
En 2014 los preparativos para la Celebración del Inti Raymi fueron promovidos por el Estado Boliviano. Su Ministerio de Relaciones Exteriores. Ministerio de Culturas y Turismo. Gobierno Autónomo del Departamental de La Paz. Gobierno Autónomo Municipal de Tiwanaku. Gobierno Autónomo Municipal de El Alto. Además de Instituciones Culturales y Organizaciones Amawtas. Que participaron en un acto público que se llevo en La Paz el 21 de mayo.
Este año el Inti Raymi se festejara en Chile, Argentina, Bolivia, Peru, Ecuador, Colombia, Venezuela, Brasil, y otros países. En la amazonia los Guaraníes acostumbran la espera del planeta Venus a la salida del Sol. En el Sur Austral los Mapuche esperan el “We Tripantu” que significa la salida del “Nuevo Sol”. En Nueva Zelandia los Maoríes conmemoran el Takurua considerada por ellos la mitad de invierno. Jallalla
 

EL CALENDARIO LUNAR Y AGRÍCOLA DE ICHOCA INQUISIVI
1- Samaña: Mes donde la naturaleza disminuye su actividad, ingresando en un proceso de hibernación, sueño ó Sami. En los Ayllus las personas concluyen sus labores agrícolas y se predisponen para el siguiente año.
2- Luqaya: Mes en el que nieva, disminuyendo la temperatura ambiente. El deshielo alimentara las vertientes y arroyos. En el Ayllu se realiza la Luqaya conocido como la ofrenda a la Pachamama y los Apus.
3- Qupaña: Mes en el que empiezan a caer las primeras lluvias. La gente empieza a preparar la tierra para la siembra, removiendo la superficie de los barbechos, para que se humedezca.
4- Wakichaña: Mes en el que se inician las siembras en los valles. La gente del Ayllu empieza a sembrar sus huertos. También a preparar la semilla para la siembra del Aynuqa, que depende de lluvias estacionales.
5- Sataña: Las gente del Ayllu empieza a sembrar sus chacras que ya reúnen las condiciones de humedad. En las partes bajas siembran maíz, en las partes medias papas. Además de otros productos.
6- Alirayaña: Mes en el que empiezan a brotar las plantas. Se tiene cuidado de que no entren animales a las chacras. Para esto se reubican los espacios de pastoreo. Acompañando su crecimiento.
7- Irnaqaña: Durante este mes se riega los huertos. Se cuida que el agua de lluvia llegue de manera uniforme a toda la chacra. Se arreglan los surcos de las chacras que están expuestos a mucha lluvia.
8- Qawaña: Durante este mes las lluvias aumentan en intensidad, las chacras se empiezan a llenar de hierbas y los surcos se desparraman, es necesario hacer la Qawaña, rehaciendo cada surco, y echando tierra a las raíces.
9- Uruchayaña: En este mes las chacras están a su máximo crecimiento. La gente del Ayllu le dedica a sus chacras, canciones, y le festeja con mistura, serpentina, y mucha alegría. Este festejo también se llama Anata.
10- Puqurayaña: Este mes la gente se dedica a regar aquellas chacras que aun necesitan agua. Otras veces intervienen sus cultivos pisando el follaje, para que enraícen bajo tierra. Se extraen los primeros productos.
11- Alliraña: En este mes se empieza la cosecha. En las partes altas y medias de los andes se cosechan papas, ocas, izaños, lisas, y algunas variedades de granos. Cuando el trabajo se intensifica la gente practica el Ayni.
12- Qayruña: Simultáneamente a la cosecha se empiezan a almacenar o enterrar los productos para que no pierdan su humedad. Se guarda en depósitos bajo la tierra que se llaman Qayrus, en el que se conservarse varios meses.
13- Pirwaña: Parte de los productos húmedos se almacena para el consumo inmediato. Los productos secos y granos se guardan en Pirwas. También el chuño (papa deshidratada) que incluso se puede almacenar y consumir durante años.

Fuente:
Waskar Chukiwanka (U.T.A.)
Wamaniwanka (Artista de Los Andes)
Cancio Mamani (Investigador Aymara)
Guaman Poma de Ayala (Cronista)
Concejo Amawta Inti Willka
Dennys Ramos Huanca (Wamaniwanka)
Fotos: yiramundi

martes, 20 de marzo de 2018

Estación Tandil en bicicleta

"Claro que no somos una pompa fúnebre, a pesar de todas las lágrimas tragadas, estamos con la alegría de construir lo nuevo y gozamos del día y de la noche y hasta del cansancio, y recojemos risa en el viento alto, porque estamos construídos de una gran esperanza, de un fuerte optimismo que nos lleva alcanzados y llevamos la victoria colgándonos del cuello sonando su cencerro cada vez más sonoro"
Gioconda Belli


Con la prosa de ésta bella mujer nicaragüense, arrancamos por la ruta 11 hacia Madariaga. El viento, ladero de la carretera, se enfrentó a nuestro andar. Hacia el sur, íbamos y del sur, soplaba la mar.
Los kilómetros fueron cuesta arriba y no porque éste relieve de la provincia de Buenos Aires tenga sierras, sino que con el correr del tiempo, las piernas fueron sintiendo el peso del viento. Pues, cada 10 KM nos arrojamos al costado de la ruta a descansar unos minutos. En éstos, estirábamos las piernas, consumiamos agua y sobre todo, nos dábamos animo para seguir.

Me trajo aquí una ilusión y un viento que me empujaban la fuerza y la convicción profunda de que mañana será un mañana mejor”
Muerdo


Pues, llegar a Pinamar, nos enseñó el coraje de resistir por una causa que uno escoge y se esfuerza por conseguirlo. Vale, recordar, que ambos recorrimos muchas veces este tramo rutero pero en automovil y en bus. A priori, no era un objetivo logrado leer “Pinamar” en el KM 385, sino que lo fue por la adversidad del tiempo y por la fatiga que acumulamos el primer día rutero.
Al comienzo del texto, redactamos que partimos hacia Madariaga y así fue, Pinamar fue el nexo del comienzo de una nueva ruta, la 74 empezaba de cero y a nosotros nos restaban 30 KM para realizar la primera parada. Y así fue, con el viento cruzado en cola, arribamos al pueblo gaucho para descansar en el parque de una estación de servicios. Mañana, nos esperaba Las Armas.

Como mares que quiebran las rocas/O huracanes que llevan las olas/Así de fuerte somos/Vamos caminando hacia el sur/Hasta la montaña”
Los Espíritus



Levantarse no es un problema. El nuevo sol, trae armonía y relajación. Distinto, sería si el sol iluminara nuestros pasos hacia un trabajo que aborreceríamos pero, en este caso, es un viaje por placer y a su vez, sacrificado.
El camino, se mostró sin mojones y por ende, el reloja fue midiendo nuestras pedaleadas para descansar el cuerpo y alimentar el alma. No siempre, uno proyecta un viaje y se dá, de esa manera. La carretera, tiene su magia y nosotros, dejamos que sucede. Un camión amigo. Un viento, desfavorable. Una ruta, sin marcar. Un cruce de camino. Un mercado de campo. Así, es el viaje. Un espiral en avance, como una tómbola, que viene y que va.
La tarde, la llegada imprevista y esperada. La carpa y unos mates, para darle pampeanía a nuestro andar.

"Una canción no es canción si no hay con quien compartirla. Y una ilusión no es ilusión morada es camino y guía".
Tonolec



Ayacucho, nos enseñó la solidaridad y la apertura a la palabra. Nos trataron muy bien, los gauchos del Mercado de Campo de la avenida arbolada. Nos acobijaron, en la noche, los durmientes de la vieja estación, a la entrada del pueblo. Nos bendijeron el camino, una pareja de motoqueros, oriundos de Santa Teresita, nuestro pueblo. Y la carretera, nos mimó. Sobre todo, los camioneros, que abrían su andar para que no terminemos chupados por la succión de esa máquina infernal de fierros.
Así, durmiendo bajo la sombra de los eucaliptos, hicimos noche en el Mercado "Las Chilcas". Conmovidos, por el atardecer, acampamos a su lado, observando las estrellas y sintiendo la tierra húmeda.

"Todos nos contamos una historia sobre nosotros mismos. Siempre. Continuamente. Esa historia es lo que nos convierte en lo que somos. Nos construimos a nosotros mismos a partir de esa historia”
Patrick Rothfuss

El agua caliente, se hacía vapor por la boca del termo. Humeante, dibujaba espirales en el cielo transparente de la ruta. La yerba, aún seca, se mojaba antes del beso con el agua y una vez húmeda, el mate paseaba por la bombilla para compartir esa hermosa comunión natural, con nosotros.
Las bicis, listas para rodar el último tramo, esperaban acostadas a un lado del árbol. El sol naciente, ya quemaba las últimas gotas de rocío y flotaba en el aire, ese olorcito de campo; fresco y libre.
Pues, los 77 km de distancia, no eran un obstáculo pero si un objetivo pensado y sentido en aquella comunicación telefónica de enero.
Sufrimos y vivimos, el único relieve dialéctico de la carretera, en las cercanía de Tandil. Las piernas, se oxigenaban en las bajadas y sufrían la fatiga en las subidas. Así, sierrras tras sierras, fuimos dándole dibujo a nuestro andar.
Hasta que nos cruzamos con Tama y Román, a pocos kilómetros de Kurache, nuestro hospedaje de descanso en la ciudad que vio nacer al paupérrimo Presidente Argentino, Mauricio Macri.
Pero esa, será otro relato.

Próxima Estación, Kurache.  

viernes, 16 de marzo de 2018

Estación Santa Teresita-Tandil en Bicicleta


El amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa,
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran.
Juan Gelman

El verano, se llenaba de turistas y enero, fue testigo del comienzo del viaje. Pues, llamé al Tano, para saludarlo por su nueva vuelta al sol y decidí regalarle la premisa de “salir” de viaje en bicicleta.
La noche, se vivía con calma y con una cerveza helada. Del otro lado del teléfono, recibí un SI instantáneo y quedamos en acordar la fecha de partida.


"Y solo es cuestión de animarse y salir, salir a la vida a ver qué onda", fueron las palabras del cumpleañero. Entonces, la cuestión es salir, por ejemplo, a revolcarse en el tiempo del desapego, del descubrimiento. Salir a animarse a encontrarse con uno o desencontrarse. Salir no se sabe bien a donde, ni a cuanta distancia, ni de qué modo. Salir y tal vez correr el riesgo y pagar el precio de tanta libertad...
Los días, se fueron viviendo a disfrute. Con amigos y más amigos. Con lunas llenas. Con música. Con risas y asados. Con alegrías y frustraciones en relaciones humanas. Con más cumpleaños y demás hierbas.
Y Marzo, no se hizo esperar. Un nuevo contacto, resurgió la fecha de partida y Tandil, el destino. Quizás, para muchos, los 320 kilómetros desde nuestro amado pueblo costero hasta las sierras bonaerenses por ruta 11, ruta 74 y ruta 30, no era un “gran” viaje. ¿Los motivos? Por prejuiciosos. Por entender que el “viaje” se tiene que realizar por rutas por bautizar. En fin, por no comprender que el “viaje” no es llegar sino el camino, qué, todo nuevo “viaje” es interno.
Porque NADA QUE NO ESTÉ SUSTENTADO EN EL AMOR, LA LIBERTAD Y LA VERDAD va a quedar en pie. Y esto, una parte de nosotros lo sabe, aun viviendo inconscientes o dormidos. Y para despabilar, escogimos salir en bicicleta, para sentir los bordes de la carretera y oler los distintos olores de la Pachamama.
Sabiendo que mientras los gringos bombardean Libia, el jardín pierde su perfume, el bosque se seca; el mundo, a nuestro alrededor parece un saldo de cosas viejas, grises y sin atractivo; los libros son papeles en blanco y la música, un estruendoso ruido... en tanto, la vida se retira lentamente a lo más íntimo y lo más recóndito.

Próxima Estación, Esperanza.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

El viaje

“En mi caso, no viajo para ir a un lugar en particular, sino por ir. 
Viajo por el placer de viajar. La cuestión es movernos”. 
Robert Louis Stevenson

La palabra se vuelve escrita mirando el mar. Allí, me sumerjo en la espuma blanca y mojado y salado, camino por el aire hasta toparme con una gaviota cazadora de pejerrey. El sol, con sus dedos de fuego, calienta todos los cuerpos que besan la arena.


ese viaje, vuelo hacia las costas peruanas y me despierto en Máncora, en donde la mar es verde y más serena y además, los surfistas corren la única ola en la punta norte de la playa. Allí, el sol se moja en el atardecer hasta el otro día. Mientras, los rayos de sol se apagan y la noche, me lleva al caribe colombiano.

Allí, en Cartagena de Indias, la buena música afroamericana se hace sentir y el cuerpo danza, se mueve, se eleva. Me refresco con una cerveza y camino hacia mis adentros. 
En este viaje interior, me veo en todas las playas que la palabra supo describir. Allí, las noches tienen dos lunas y yo también.


Un abrazo con sabor a viento, desde el mar de Santa Teresita.

sábado, 12 de agosto de 2017

El otro, el hijo...

Por Laura Otero

La llegada del otro nos enviste, nos modifica, nos transforma y cuando ese “OTRO” es el HIJO, la palabra transformación se hace tangible y real.


El otro, el hijo nos permite…
Pensar y pensarnos... ¿quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Somos los mismos o somos otro?...

Sentir y sentirnos como parte del todo, de lo humano, de la vida. Amar y amarnos, sabiéndonos pequeños, imperfectos…… sabiéndonos OTROS

Perdonar y perdonarnos, porque en la simpleza del perdón las almas se encuentran. Esperar y esperarnos, cada quien a su tiempo, a su ritmo, a su deseo. Soñar y soñarnos, porque es posible vivir y construir otros mundos

El OTRO, el HIJO nos da la oportunidad de seguir creciendo, de desafiarnos en los propios límites, pero sobre todo nos permite experimentar el milagro inacabable de la vida. Tus ojos lo verán crecer, caminar, caer y levantarse mientras camina su vida…que no es la tuya.

Misterios caprichosos de la vida… lo veras reír y llorar, calmo y enfurecido, en silencio y lleno de palabras, en medio de la paz y luchando en sus tormentas, lo veras irse y volver para volver a irse.


El OTRO…EL HIJO, la herencia, el cuerpo y el espíritu… el que llega para darnos una vez más la posibilidad de transformarnos.

Bienvenidos Román, Tamara y Gonza (ustedes dos ya son otros y son 3)

lunes, 10 de julio de 2017

El mejor viaje de mi vida...

Es momento de estar en tu centro.
Es momento de escuchar el silencio.
Es momento del despertar de tu sueño.
Ha llegado ya el momento de tu florecimiento.

- Arnau de Tera -
  
El nacimiento, del sol y de la luna, de la mar y del océano, de los volcanes y de la cordillera, del día y de la noche y de la vida. Mágico instante de cosmos naturales, como el nacimiento de Román, en este 10 de julio de 2017.

¡Es varoncito! Gritó la partera. ¡Pensé que no iba a poder! Entre llantos, dijo Tamara. Y entre llantos, el pequeño fruto del amor, respiró en el Nuevo Mundo.
El movimiento del ciclo de la vida, vital expresión de las grandes transformaciones, fue una geografía habitable, un planisferio en donde los continentes danzaban de Norte a Sur y de Este a Oeste, creando un Mundo donde está perdido no el que no tiene respuesta, sino el que no conoce la pregunta.
Y Román, vino a mis brazos, como un crepúsculo en el mar, ondeando la superficie de lo imaginario y lo real. Fue, quizás, como renacer. Sentir sus latidos junto a los míos, resultó otra forma de observar, oír, palpar, hablar el Mundo.
Y desde ese momento, todos los días, pareciera caminar por las vía del tren hacia al Machu Picchu. Sentir el viento de la Cordillera de Los Andes. Bañarme en las aguas cálidas de Varadero. Pedalear el inmenso Abra del Acay. Abrazar el imponente Estadio Azteca. Sentarme a dialogar con el Ché en la Escuelita de La Higuera…
Es, sin dudas, o mejor dicho, es EL MEJOR VIAJE DE MI VIDA. En donde la mochila nunca descansará polvorienta en un rincón de la morada para volverla a cargar. Al contrario, la mochila está vacía y todos los días, se va completando de alegría, de amor, de incertidumbres, de aprendizajes y sobre todo, de viaje.
Un viaje, donde la vida trasciende al tiempo y al propio espíritu. Un viaje, que se manifiesta y que se encuentra, cuando logramos alcanzar ese punto máximo de entendimiento: cuando comprendemos que no somos sin los otros. Entonces, ahí, la serenidad de vivir, se vuelve plena. Magia, diversidad, autonomía, felicidad, tristeza, alegría, fraternidad. En fin, Familia. Una familia, en viaje.

Próxima Estación, Esperanza… por la avenida de la Paz. 

sábado, 11 de marzo de 2017

Sentirse

El concepto, yiramundi, significa caminar hacia los mejores humus, la mejor gente, la mejor tierra. La que implica una constante y doble caminata: una hacia afuera, hacia el encuentro con los otros y otra hacia adentro de cada uno, en busca de emociones, esperanzas, sueños y pasiones que definan y orienten nuestras acciones. 


martes, 28 de febrero de 2017

10 sitios para conocer de América Latina

América Latina, revela cada día comuniones tantas como contradicciones; los latinos compartimos un espacio común y no solamente en el mapa. Aquí, le dejamos nuestra impronta, aunque han quedado muchos sitios para publicar...

Machu Picchu, Perú
Cuando alcancé la cima no pude evitar que se perpetrara  el llanto: -¡Perdón, Pacha por haberte profanado tanto! Sucumbí en el encanto de la inmensidad mientras Wayna  me invitaba a que descansara a su lado: sentí una inmensa necesidad de entender el mecanismo con el que funcionan las redes de la codicia. Dejar de pertenecer a la raza blanca que todo lo destruye, todo lo atraviesa y todo lo capitaliza. Quise dormir eternamente abrazada al cándido silencio que emana de la madre incaica… Más info: click


Laguna Quilotoa, Ecuador
La laguna dentro del cráter del Quilotoa, está localizado en el circuito conocido como el Quilotoa, y se encuentra a sólo 14 kilómetros más adelante del pueblo de Zumbahua. Más info: Click


Salar de Uyuni, Bolivia
Es el desierto de sal más grande de todo el mundo. También es donde el cielo y la tierra se mezclan, dándote un sin fin de oportunidades para tomar fotografías. Más info: click


Guardalavaca, Cuba
Fue uno de los primeros lugares visitados por Cristóbal Colón a su llegada a la isla. Se encuentra a casi 60 kilómetros de Holguín y es una hermosa playa de 5 kilómetros marítimos de mar turquesa. Más info: click


Las Cataratas de Iguazú, entre Brasil y Argentina.
Un río que viene recorriendo una geografía tranquila, sin demasiados sobresaltos, que de a poco encuentra en su transitar una seguidilla de saltos. El río, también llamado Iguazú, nace en el estado de Paraná, en Brasil, y luego de recorrer unos 1200 kilómetros por una meseta, se descarga como una catarata.


Selva del Amazonas, en la frontera con Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador y Bolivia.
El río, lleva sobre su lomo, las embarcaciones que la caminan, de norte a sur, de noche y de día. La flora y la fauna, de muchos colores y especies, colorean la retina de quienes la descubren. Más info: click


Laguna Colorada, Bolivia.
Se encuentra a 4.278 msnm, con una superficie de 60 km2. Es un lago multicolor donde predominan los tonos rojizos, el rojo de sus aguas se debe a los sedimentos de zooplacton, fitoplacton y otros, que producen un colorido contraste entre el entorno, los flamencos y el rojo de la laguna. Más info: click


Lago Atitlán, Guatemala.
El lago, está rodeado de volcanes es inmenso. Es una fotografía del tiempo. Nuestra vista solo alcanzo lo que estaba cerca. Contemplando un poco la faz de la tierra, al mismo tiempo que veíamos la salida del sol. Observando el lucero del alba, la gran estrella precursora del sol, que alumbra la bóveda del cielo y la superficie de la tierra, iluminando a su vez, nuestros pasos, los hombres creados y formados. Más info: click


Bahía de San Blas, Comarca Kuna Yala (Panamá)
Kuna Yala posee un área de 3,206 km². Consiste en una franja estrecha de tierra de 373 Km. de largo en la costa este del Caribe panameño, bordeando la provincia de Darién y Colombia. Un archipiélago de 365 islas rodea la costa, de las cuales 36 están habitadas y cuenta con una población de 36 mil habitantes. Más info: click


Territorio Autónomo Zapatista, Chiapas (México)
El tríptico Democracia-Libertad-Justicia es la base de las demandas del movimiento zapatista, incluso dentro de su fundamento mayoritariamente indígena. No es posible uno sin los otros. Más info: click


Todas las fotografías son de yiramundi.blogspot.com

sábado, 25 de febrero de 2017

Frases de Viajes (Pensamientos Ruteros)

Después de unos años, encontramos un libro de viajes, con mucho polvo y recorrido. Entonces, decidimos compartir con ustedes algunas palabras sueltas que se fueron escribiendo en distintos momentos viajeros…

Detrás de cada espectáculo callejero o detrás de cada paño artesanal, hay un consejero de la familia. Sólo es cuestión de comunicarse. Esta hermandad tiene dimensiones descomunales, cada vez hay más miembros, más humanos que se han dado cuenta de que en los tiempos de hoy es más saludable disfrutar la vida como un viaje.


Radio Yiramundi: El racismo nos impide conocer, o reconocer, ciertos valores fundamentales que las culturas despreciadas han podido milagrosamente perpetuar y que en ellas encarnan todavía, mal que bien, a pesar de los siglos de persecución, humillación y degradación.


Vivimos en un sistema que, en todo el mundo (excepto Cuba), explota, despoja, reprime y desprecia a los seres humanos y a la naturaleza.


Pachamama es la fuerza natural que nos hace vivir, junto con el sol, el Tata Inti que nos da luz y energía... en esta idea de Madre-Planeta Tierra (según los Quechuas) no existe división entre la sociedad, la cultura y la naturaleza, ya que nosotros somos una sola vida...

Radio Yiramundi, caminando: buscando la vida, mirando una estrella, oyendo una voz, siguiendo la huella, caminando un camino, que otro caminó... la ruta del Che...


Cuando quieres más de lo que tienes, crees que necesitas más... Y cuando piensas más de lo que quieres, tus pensamientos comienzan a sangrar... (A desprenderse, el consumo te consume)


sábado, 31 de diciembre de 2016

Buenos Vientos...

“No sé si serán los años, pero he bajado el volumen de lo que escucho y he subido el tono de lo que siento. Me estremece un atardecer, el sorbo de un buen café, una grata compañía, una bella melodía, el calor de una mirada, el poder de un beso. No sé si sean los años, pero empiezo a ver la vida tan bella como realmente es.”
Anónimo


Hijo del amor que soy, camarada de cada combatiente en el pensamiento, en la poesía y en el arte, en esta refriega infinita de quienes vivimos siendo fieles a la grandeza universal y a pesar de la cárcel que atrapa la humanidad entre el mundo real y el mental,  seguimos caminando por América Latina.
Sosteniendo la palabra y el puño, la pluma libertaria y la empatía como armas de construcción y de destrucción de lo superficial y lo volátil. Entendiendo el paso de la vida como un acto revolucionario desde el nacimiento hasta nuestros últimos respiros.
Aceptando los daños y los dolores y aprendiendo de los mismos para fortalecer nuestro Yo interior. Sintiendo la vida y amando vivir.
Desde Radio Yiramundi, los abrazamos a la distancia y lo sostenemos en el viento, libre y revolucionario y en el silencio, que mucho dice y poco calla. Buenas rutas, viajeros.


Solo creo en los amores que ven mas allá de los cuerpos y leen almas.
Solo creo en los amigos que respetan los tiempos.
Solo creo en los humanos que son capaces de verse a si mismos.
Solo creo en mi cuando estoy en calma.
Porque los amores que ven cuerpos, se acaban con los años.
Porque los amigos que no respetan, son solo buitres al acecho.
Porque los humanos que no se ven a si mismos, creen que son siempre los otros los equivocados.
Y porque cuando yo no estoy en calma, soy todo aquello en lo que no creo.
Alejandra Baldrich

viernes, 23 de diciembre de 2016

Nuestra Esencia

Es tiempo de volver una mirada a la Sabiduría. Es tiempo de que volvamos a recordar y una de las mejores formas es escuchar el mensaje que nos dan nuestras raíces, nuestros ancestros, nuestros pueblos. Somos indios, somos Sangre indígena, somos humanos, somos animales, somos naturaleza, somos conciencia, somos América, somos Pachamama, somos Tierra, somos Uno... 
Los dejo con el Viejo.


Para aprendermás sobre los indios Hopi en español véase este interesante sitio: 

jueves, 15 de diciembre de 2016

Alma Viajera

Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte... 
Miguel de Unamuno

"Cuando era niño y solo veía el horizonte, me decían que "¿soñar? sueñan todos los niños". De adolescente te dicen que "todo sueño concluye" y de adulto que "la fiebre y lo sueños son para los niños", pero hasta ahora todas las recetas han fracasado cuando oigo el pitazo del tren o el bus que pasa por la carretera y se pierde en el horizonte, o el simple rodar de la bicicleta al viento pues, me provocan el insaciable deseo de partir... En otras palabras nada ha cambiado en mi vida o para ser mas claro: quien fue vagabundo, lo será siempre... (Un vagabundo por viajar)


jueves, 8 de diciembre de 2016

El viaje es una poesía

"Quien posee tu tiempo posee tu mente; posee tu propio tiempo y conocerás tu propia mente." José Argüelles (Día Fuera de Tiempo)

Los mejores momentos de la vida me llenaron de miedo:
Agarrar un mapa,
armar la mochila,
abrir la mente,
perderme en la ruta,
quedarme en casa de desconocidos,
hacerle caso al corazón,
abrazar un árbol,
dormir en la guardia de un Hospital,
despertar en la frontera,
navegar en una panga,
desafiar la cordura,
sentir el arte
y expresar mi cuerpo,
rodar por la montaña,
enfrentarme a la altura,
crear lo que creo,
soñar lo que quiero,
querer lo que tengo,
escribir lo que siento...
Y estoy seguro:
¡del otro lado de los miedos, está la vida!


PH: Santa Clara, Cuba

jueves, 17 de noviembre de 2016

Te deseo - Víctor Hugo

Víctor Hugo: (Besanzón, 26 de febrero de 1802 – París, 22 de mayo de 1885). Su vida estuvo unida a la necesidad y la disciplina de escribir, actividad que se imponía, y de la cual salieron poemas, novelas, obras teatrales y una extensísima obra epistolar.


Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es,
sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.

Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro

Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.


Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.


Te deseo que acaricies un gato,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuántas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese
sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno
de tus defectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.


Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Estación Seclantás

“La verdad lleva muchas máscaras
para enseñarnos a no confundir
las apariencias con la realidad”
Kenneth Meadows

Insisto, los mapas tienen la función de ayudarnos pero no describen lo que podemos encontrar ni nos preparan completamente para ello. 


Al despertar, el mapa reflejaba otra mirada de la realidad vivida la noche anterior pues, el sol alumbrando y calentando nuestros pasos, le dio un significado alentador al desencanto del viaje.
Entendí, caminando en grupo hacia el río que sólo significaba que hacvemos que las cos tengan sentido para nosotros de una manera determinada y que esta manera puede variar.
Y así, fue el día de acampe en el municipal de Seclantás: risas, compromiso con el otro, guitarreadas, juegos y comunión.


Con Martín, nos tomamos nuestro tiempo para reflexionar y conversar de lo sucedido y justamente, poder sacar nuestras conclusiones de los actos sentidos de la jornada previa a la intervención en las escuelas.
La noche, ya con la mirada puesta hacia las comunidades y al porvenir, se cerró tirados en un campo de juego, observando al telón de estrellas y sintiendo la alegría, de estar vivos.

Próxima Estación, Luracatao

jueves, 3 de noviembre de 2016

Estación viaje a Seclantás

Que tus oídos escuchen la música,
Que tus ojos lean las notas,
Que vibres la energía del ser…

El viaje, se hizo soportable a pesar de la cantidad de horas, junto a Martín y Andrea, compartimos los asientos junto a lo estudiantes, mientras que los directivos y demás docentes, iban en la parte inferior del bus. 

En esa relación, se manifestó el primer sentido del viaje, justamente en la relación con personas desconocidas hasta ese momento y con las cuales íbamos a transitar gran parte de los siguientes días.
De esta manera, llegamos a Salta capital, pasadas las 17 horas y embarcamos en camiones y combis hacia el Valle de Seclantás.
El camino, en esta oportunidad, hizo tambalear la humanidad de gran parte del grupo: las curvas y contra curvas de montaña, hicieron su efecto.
Pues, el mapa, en esta ocasión, que está para ayudar y no para limitar, nos ahogó en nuestras propias angustias, mentales y corporales. Los mapas, justamente, son parte del todo y pueden no tener en consideración ciertos puntos significativos en el viaje.
Por ejemplo, no nos señalará si una superficie es lisa o con baches, si hay un límite de velocidad o peligros especiales y sobre todo, un mapa no nos señala las emociones y vibraciones que vamos a percibir en el transcurso de la carretera.
Así, finalmente, llegamos cerca de las 22 horas al camping municipal de Seclantás y cuando la armonía iba a restablecerse en el grupo, se vivenció un torbellino de inquietudes e incertidumbres: una compañera, que padeció el viaje casi desde el inicio, temblaba acostada en una mesa y el egoísmo general fluyó en el aire por las habitaciones disponibles. ¿La miseria? es culpa de los hombres miserables.
Nadie, en ese momento, se ocupó de la estudiante y todos (me incluyo) se olvidó del otro. Es cierto, en nuestro grupo, percibimos lo acontecido, pero no tuvimos la fuerza necesaria para remediarlo o para cambiar el destino de la joven. Todo, en esos momentos, fue un caos.

Próxima Estación, Seclantás

lunes, 31 de octubre de 2016

Estación Pedagogos

“Ver un mundo en un grano de arena
y un cielo en una flor silvestre,
atrapar lo infinito en la palma de la mano
y la eternidad en una hora”
William Blake

Cuando viajamos a territorio desconocido, necesitamos un mapa para no extraviarnos, para que nuestra posición tenga sentido y poder decidir la ruta que vamos a tomar, pero este viaje, en particular, es multidimensional y no hay mapa que lo refleje.


Creo que podemos encontrar un marco que nos permita desplazarnos, hacia adentro o hacia afuera y que nos oriente cuando dejamos el mundo de lo cotidiano.
Éste mundo, lo dejé junto a Martín, el viernes a las 15.30 horas, cuando el bus nos levantó en la rotonda de Santa Teresita.
Vale recordar, que a veces “el mapa no es el país” y que ningún mapa es infalible, ni siquiera “correcto” en un sentido eterno o doctrinario.
Nosotros, sabíamos que el destino era Salta capital, para luego seguir viaje hasta el Valle de Seclantás pero también sentíamos que el alma, no tiene mapas ni fronteras.

Próxima Estación, Seclantás.