La carretera, fue más de lo mismo, hasta el cruce provincial. Luego, fue todo más dificultoso pero a la vez, transitándolo en dos ruedas, más excitante. Las grietas, que cruzaban el camino, las piedras y los arroyos de deshielo, hicieron del escenario un mix de adrenalina y de fantadía surrealista.
miércoles, 24 de julio de 2013
Ruta 40 en Bicicleta: Puesto Sey - San Antonio de Los Cobres
El que sabe dónde vamos, por favor, no me lo diga.
Yo no quiero saber porque no me va a sorprender cuando me
pase...
(Y porque voy a estar pensando en todo lo que creía que me
pasaría)
Gonzalo Niggli
Después de pasar una helada noche
en Puesto Sey y de compartir con los lugareños un día que llevaremos inmersos
en nuestros corazones, partimos hacia San Antonio de los Cobres, pensando en el
límite Jujuy-Salta y en el imponente Viaducto La Polvorilla.
La carretera, fue más de lo mismo, hasta el cruce provincial. Luego, fue todo más dificultoso pero a la vez, transitándolo en dos ruedas, más excitante. Las grietas, que cruzaban el camino, las piedras y los arroyos de deshielo, hicieron del escenario un mix de adrenalina y de fantadía surrealista.
El “negro” Luna, con cámara en
mano mientras montaba la bicicleta, fue filmando el escenario que nos envolvió
durante 10 kilómetros: entre cerros color habano, con sus llamas y vicuñas
color miel, fueron nuestros únicos amigos en la inmensidad de las imponentes
montañas.
Finalmente, llegamos al Viaducto
La Polvorilla, en donde nos fotografiamos a más no poder, desde diferentes ángulos
y posiciones. Queríamos dejar la impronta de nuestras huellas, para la
prosperidad.
Y entre risas y abrazos, posamos
un tiempo indeterminado hasta que volvimos a rodar por la increíble Ruta 40.
Pues, dicen que es mágica y sinceramente, no están errados en invocar su encanto
y su rigidez. Los 4200 msnm del Viaducto, no fueron impedimentos para pedalear
sobre su lomo y deslizarnos en su bajada.
Nosotros, pensamos que ya
habíamos pasado lo más duro de la jornada, pero no fue así, ya que el mal estado
del camino nos invitó a un juego de licuadora humana. Los inminentes serruchos
que decoraban la carretera nos complicó más de lo pensado el recorrido.
Hasta el cruce de la ruta 51, en
donde la 40 se hace mixta, hasta llegar a San Antonio de Los Cobres, una
localidad situada en la puna salteña a aproximadamente 2000 Km. de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires y a 3750 msnm, siendo el centro urbano más elevado del
país tras El Aguilar, de la provincia de Jujuy.
Con la satisfacción de haber
llegado a la ciudad y con muchos dolores en el cuerpo, fuimos en busca de un
alojamiento para descansar de una agotada jornada y Poli, ansioso por dormir en
una cama y por darse un baño caliente, después de unos días, encontró un
hospedaje económico y con hermosas condiciones: desayuno, TV, baño caliente y
una cama en donde dormir.
Recordamos, que La Puna es una
región geográfica, histórica y culturalmente bien definida, caracterizada por
sus mesetas a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar. En donde, la aridez de su tierra, sus salares y sus
altas cumbres ricas en minerales ofrecen a la vista preciosos colores.
Estos picos, sobrepasan los 5.000
metros de altura y sus temperaturas extremas que oscilan entre los 20ºC durante
el día y -25ºC en las frías noches de invierno. Justamente, nuestro próximo
camino es hacia El Abra de Acay, el pico más alto de América en ruta nacional.
Para nosotros, la Puna es un
ambiente hostil porque la altura es sinónimo de baja presión atmosférica y por
tanto, una menor cantidad de oxígeno en el aire. El médico de Santa Catalina,
nos había dicho “Los que no son lugareños pueden sufrir lo que se llama
apunamiento o soroche, por eso es conveniente tomar algunas precauciones, por
ejemplo evitar los movimientos bruscos, el alcohol y la comida en exceso”.
Imposible, no hacer movimientos
bruscos en dos ruedas y menos, comer liviano con los platos de guiso y estofado
que prepara el “tero” en el disco. Sin dudas, nos movemos con el viento y con
el viento, vamos.
Próxima estación, Abra de Acay…
Etapa Puesto Sey - San Antonio de los Cobres
La carretera se encuentra en pésimo estado, particularmente, llegando al Viaducto La Polvorilla, luego, mucho serrucho para casi desarmar las bicicletas y así, llegar a San Antonio de los Cobres.
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viernes, 5 de julio de 2013
Ruta 40 en Bicicleta: Susques - Puesto Sey
Vivir lejos de lo cotidiano te
eleva a otra dimensión. Sin dudas, es ahí, cuando piensas que viajar es el
placer de la libertad (condicionada). La rutina, queda encerrada en las cuatro
paredes de la oficina y sólo, en el horizonte, tienes carretera para rodar.
¿Pero el viajar tiene sus partes
negativas? Si claro, tiene la mala noticia de saber que un día tienes que
volver al trabajo y dejar a un lado la bohemia de cerros colorados y cielo
celeste. Pero ¿si el cielo siempre es celeste? No, en las grandes urbes es gris
y con la luna, es azul noche.
En Susques, la ciudad más poblada
de la puna, el cielo sigue celeste. Y con esa impresión, cargamos las piernas
de energía, los pulmones de aire y nos abrigamos por el intenso frío mañanero.
Así, partimos rumbo a Puesto Sey, nuestra próxima estación.
Sin dudas, que el frío, fue
nuestra incesante compañía diurna de todos los días. Y como me dijo el “negro”
Luna, en plena carretera “hoy, nos acompaña el enemigo oculto” y entre risas y
pedaleadas, agregó “el viento de costado, lo leí en una revista”.
Entonces, el cielo celeste, el
frío y el viento de costado, fueron los complementos de esta tirada hasta Sey.
Marcos, a puro pulmón, llevó su ritmo durante toda la jornada. Poli, con su
rodado 29, se escapaba en las rectas y pocas pendientes que presentó el camino.
Gonzalo y el “negro” Luna, fueron a la par durante casi toda la carretera.
En tanto, Garay, manejo el
vehículo y realizo algunos kilómetros en los rodados de Poli y Marcos. Que nos
esperaron en la entrada del pueblo, de sólo 100 habitantes, para sacarnos las
fotos “obligadas” de cada parada.
Atrás, habíamos dejado Huancar y
Pasto Chico. Y también a un jovencita con una mochila de ramas secas, que nos
llamó mucho la atención. Justamente, cuando nos instalamos en el centro vecinal
para pasar la noche, fuimos a caminar por el paraje y nos encontramos con
Marisa, pero ya sin las ramas y con una fuente de tortas fritas.
Su esfuerzo diario, de caminar 8
kilómetros por día, en busca de ramas para la cocina a leña, nos heló hasta los
huesos. Y más aún, los pekes que estaban jugando a la pelota en las áridas
tierras de la puna.
Por eso, insistimos, que viajar
te eleva a otras dimensiones de lo real. Porque el circo impuesto en las
ciudades, no tienen alma ni corazón. Desde Puesto Sey, latitud -23.9167, cerca
del límite con Salta, Radio Yiramundi, relató.
Etapa Susques - Puesto Sey
La carretera de Susques a Puesto Sey, es en su totalidad de ripio y en sus 73 km de distancia, ascendemos un promedio de 400 metros. Vale recordar que partimos de los 3600 msnm hasta los 4000 metros. ¿La puerta del cielo? Aún no, falta cada vez menos para el Abra del Acay... salud!!
miércoles, 19 de junio de 2013
Ruta 40 en Bicicleta: Coranzulí - Susques
Aun no me han vencido
El tiempo
Las lluvias
El gris interminable
Y esta incontable cantidad de ausencia.
El tiempo
Las lluvias
El gris interminable
Y esta incontable cantidad de ausencia.
Octavio Paz
Coranzulí, nos había acobijado de excelente manera, pero
como marca el destino del viajero, al otro día hay que partir. Y así fue, que
bien temprano, y con el frío como compañero, rumbeamos hacia el sur en busca de
un nuevo destino: Susques.
El tiempo, por estas montañas, no es tirano. Más bien, es un
complemento armonioso que relaja hasta los músculos más duros producidos por el
desgaste y el cansancio de la bicicleta. Como dice, Robert Levine en Una
geografía del tiempo “… Parece haber un reloj encargado del tiempo subjetivo, y
hay algunos candidatos para alojar ese mecanismo temporal. Lo interesante es
que estos sospechosos están en el cerebro, y tienen en común mecanismos
químicos bastante conocidos y que se alteran en determinadas enfermedades
neurológicas”.
Con el equipo en condiciones, recorrimos los primeros
kilómetros, en víspera del horizonte. De esa línea imaginaria que convierte los
sueños en ilusiones. Justamente, la geografía, nos sumergía a la magia de lo no
cotidiano.
Y entre cuestas y
bajadas, disfrutamos de la velocidad del viento y del sacrificio de la
superficie. Poli, con su rodado 29, se desgastaba en las subidas y gozaba en el
descenso. Los Marcos presentes y Gonzalo, trabajan cautelosamente el accidente
del terreno con su rodado 26.
Pero todo se mueve con el tiempo. Los cuerpos, la materia,
el aire, el viento, la luz y sobre todo, las acciones hechas canciones. ¿Canciones?
Claro, esa satisfacción de escuchar latir el corazón como un tambor en rebelión
por concretar los sueños orpimidos. El alma canta y el cuerpo, baila.
El tiempo, el implacable, el tirano, eso que según John
Lennon es lo que "nos pasa mientras estamos ocupados haciendo otros
planes", ese algo que cuando tratamos de definirlo se nos escapa como
granitos de arena de las manos.
Porque el tiempo, juega Julio Cortázar en alguno de sus
poemas. Un juego que todo filósofo que se precie debe practicar a lo largo de
su filosófica carrera. Porque el Tiempo, según Levine, “es una de las Grandes
preguntas para ponerse a Filosofar, y para muchos, es La Más Grande de esas
preguntas”.
Por ese entonces, ya casi llegando a Susques, la ciudad más
importante de la puna jujeña, con 1140 habitantes, ubicada a 3896 msnm en el
sudoeste de la provincia de Jujuy, nos dimos cuenta que pertenecemos a las culturas
para las que “no hay que perder el tiempo” o que el “tiempo es dinero”,
nociones que se filtran cotidianamente y provocan grietas en nuestro despertar,
como si fueran mandatos incuestionables, de hierro o acero.
Finalmente, marcados por las agujas del reloj, cerca de la
media tarde, rodamos por la localidad más elevada de la Argentina, de
entre las que se pueden acceder por camino pavimentado. Donde la población se
encuentra en una hoya, rodeada por mesetas salitrosas en las que se encuentran
dispersos ejemplares de cardón, queñoa y "colchones"
de tola.
Allí, pasamos la noche, pensando en Puesto Sey, nuestro
próximo camino y en el tiempo, que marca el destino de los hombres y de la
naturaleza. ¿Qué somos nosotros en el tiempo? ¿Qué es el tiempo sin nosotros?
martes, 28 de mayo de 2013
Ruta 40 en Bicicleta: Coyaguayma - Coranzulí
Viajar, es la
más bella universidad que existe. Yiramundi
La
noche más dura de lo que va del viaje y casi, de la vida. Los menos 7 grados
que ostentó la madrugada en Coyaguayma, congeló las ideas, el aire, el material
y las bicicletas. Pues, nunca estuvimos en Siberia, pero estuvimos cerca de
vivirlo.
Sin dudas, Poli, fue el más perjudicado, por no tener carpa y su sueño se vio quebrado por las cuatro paredes del Centro Social, que hicieron de cámara frigorífica en la puna jujeña. En tanto, Luna, los hermanos Niggli y Garay, durmieron sumergidos en su propia respiración.
Desayuno
mediante, nos decidimos empezar la cruzada hasta Coranzulí, un pequeño pueblo
sumergido entre montañas y ríos. Donde su altitud alcanza los 4000 msnm, con
previos picos de 4400 y 4200 metros.
Sumado
a esto, el frío mañanero jugó un factor importante, en la respiración y en el
accionar. Pues, la falta de aire y la agitación cardíaca, hicieron disminuir el
ritmo deseado. Sobre todo, Poli, fue quien más lo sintió.
Después
de los primeros 10 km, nos topamos con un arroyo congelado, que atravesaba la
carretera. Nuestra incredulidad, por semejante oasis de hielo, hizo que detuviéramos
la marcha y entre risas y fotos, sellamos dicho paso para la prosperidad. Poli,
quien venía golpeado por el frío, se atrevió a cruzarlo con la “jirafa” y
rompiendo el hielo a su paso, pudo llegar al otro lado de la ruta.
Por
lo tanto, nosotros, decidimos esquivar el espejo de cristal y rodamos por el
costado de la RN 40. El “negrito” Luna, como habitualmente ocurría, rodaba en
la delantera del pelotón junto a Gonzalo, mientras que Marcos y Poli, llevaban
su ritmo. Paralelamente, Garay, acompañaba desde el vehículo y hacía su aporte
de auxilio, por si un soldado se caía físicamente.
De
esta manera, fuimos hacia el horizonte y los carteles de vialidad nos indicaban
el destino. En estos viajes, entendemos
que dos más dos, no siempre hacen cuatro. Aprendemos, las ciencias que los
científicos dicen que no son ciencias, leer las casualidades y el azar. Un
aprendizaje, que te saca un poco de la encerrona de la sociedad.
Finalmente, llegamos al destino marcado, en
el mapa de Marcos. Coranzulí, un pueblo de 420 habitantes, aproximadamente a 257 Km. de San
Salvador de Jujuy y a 53 Km. de Susques, por la Ruta Provincial Nº
74.
Es
un pequeño pueblo de mineros que sufrió notablemente el cierre de los
yacimientos de la región y que ahora apuesta a la producción de camélidos,
sobre todo llamas, que encuentran un entorno natural favorable para su
desarrollo. Muchos de los pobladores, abandonaron el pueblo en busca de
oportunidades laborales y ahora están retornando.
El
pueblo tiene comisión municipal, una iglesia, sala de primeros auxilios,
destacamento policial y una escuela primaria. Nosotros, nos hospedamos en la
casa de Doña Lila, por $40 pesos cada uno. Donde nos duchamos, lavamos la ropa
y comimos un rico estofado, a orillas del río.
sábado, 25 de mayo de 2013
Etapa Coyaguayma - Coranzulí
Este recorrido tiene 46 km, en el cuál el viento cruzado fue un compañero que dificulto el trayecto. Sobre todo, en los últimos km.El frío, también tuvo su rol protagónico.
martes, 21 de mayo de 2013
Mina Pirquitas, a cielo abierto
Mina Pirquitas, es una empresa que se encarga de la extracción de minerales metalíferos no ferrosos, ubicada en en Norte de Argentina en la Provincia de Jujuy.
La mina se encuentra en operación como una mina convencional a cielo abierto. El mineral es triturado y tratado en un pre-concentrador por gravedad antes de ser procesado en una planta convencional de flotación de mineral.
Los concentrados de plata y zinc producidos en la planta se envían a diferentes fundidores en el mundo. Se espera que la producción para el año 2012 sea de 8.5 millones de onzas de plata.
Su población urbana es de sólo 629 habitantes. En épocas de esplendor, llegó a albergar cerca de 2000 personas. Hoy, hay dos núcleos urbanos: uno administrativo (con oficinas, laboratorios, hospital, viviendas y capilla) y otro hacia el Oeste, a unos 7 kilómetros donde se encuentra "La veta" y donde estaba la mayor parte de la actividad extractiva.
En la misma se ubica una de las explotaciones mineras más importantes del país. La veta, contiene mayormente casiterita, un mineral que contiene entre otros elementos estaño, zinc y plata. Hay trazas de otros elementos como oro, plomo, iridio, paladio, tungsteno. También se han reportado pequeñas cantidades de minerales raros y radiactivos en algunos sitios de la mina.
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lunes, 20 de mayo de 2013
Ruta 40 en Bicicleta: Liviara - Coyaguayma
El camino se mueve se adelanta,
Con la intención, de seguir sumando kilómetros, partimos a un desconocido poblado, en donde los oriundos de Pirquitas, no nos pudieron garantizar que haya alojamiento, para poder pasar la noche. Recordamos, que arriba de los 4000 msnm, el frío, a partir de la caída del sol se hace sentir y mucho.
se atrasa, te lleva para un lado
y te devuelve, te detiene,
te junta, te separa
y te vuelve a juntar… Yiramundi
Después de
pasar la noche en Liviara, un pequeño pueblo de solo 63 habitantes, donde
dormimos con comodidad, partimos rumbo a Minas Pirquitas, situada en el
departamento Rinconada; en el distrito de Coyaguayma, a 355 km de la capital
jujeña.
Según Osvaldo, un pueblerino de Liviara, “la carretera después de Minas mejora mucho, por el transito de los camiones que llegan hasta Susques para luego cruzar a Chile por el Paso de Jama.”
Según Osvaldo, un pueblerino de Liviara, “la carretera después de Minas mejora mucho, por el transito de los camiones que llegan hasta Susques para luego cruzar a Chile por el Paso de Jama.”
Con el frío, como fiel ladero en
estas latitudes, empezamos a rodar los primeros 10 km. Nuestro recorrido, se
hacía sentir en el relieve de alta montaña, con escasa vegetación, y laderas
suaves y escarpadas. El suelo de la RN 40, es rocoso, pedregoso y por momentos,
arenoso.
Después de tres horas, pasado el
mediodía, llegamos a Minas Pirquitas. El viento, cruzado, se hizo sentir en los
últimos kilómetros de pedaleo. Pero no llegamos cansados y sabíamos que al día
siguiente, nos esperaba un día duro, de 62 kilómetros.
Por ende, después de un leve
descanso, decidimos seguir viaje hasta Coyaguayma, un pequeño poblado a 12 km
de distancia. Atrás, íbamos a dejar a una de las localidades más elevadas de la
República Argentina con sus 4271 msnm.
Las localidades de Olaroz Chico
con 4544 msnm, y Pairique Chico, con 4633 msnm, (ambas situadas en la
Provincia de Jujuy), están a mayor altitud, pero eran consideradas hasta el
Censo nacional de 1991 como comunidades rurales dispersas. La mayor localidad
argentina es El Aguilar, una pequeña ciudad minera ubicada en la misma
provincia, con cerca de 4.900 metros de elevación y tiene 3.655 habitantes
(censo de 2001).
Con la intención, de seguir sumando kilómetros, partimos a un desconocido poblado, en donde los oriundos de Pirquitas, no nos pudieron garantizar que haya alojamiento, para poder pasar la noche. Recordamos, que arriba de los 4000 msnm, el frío, a partir de la caída del sol se hace sentir y mucho.
Finalmente, después de una hora y
media de pedal, llegamos al destino diario. Donde nos cruzamos con la presencia
de Rubén, quién nos habilitó el centro comunal, para poder pasar la noche y
resguardarnos del viento y del frío.
Etapa Liviara - Coyaguayma
Nuestro recorrido inicial era hasta Minas Pirquitas, que oscilaban los 32 kilómetros desde Liviara pero llegados al mediodía, decidimos seguir por la carretera 12 km para llegar a Coyagauyma y así, descontar la distancia a Coranzulí, nuestra próxima estación.
viernes, 10 de mayo de 2013
Liviara, la fundación de una familia
Una disputa familiar derivó en su
fundación. Santos Eugenio Trejo vivía en Orosmayo y decidió fundar su
propio pueblo, abandonando la pelea que mantenía con su padre por la
conducción del centro vecinal.
El 18 de septiembre de 1.997 se
instaló a 5 Km. de Orosmayo. Al año se inauguró la escuela y llegaron 1.000
metros de PVC donados para instalación de agua. Las tierras se regalaban y
Liviara se urbanizó pronto.
Ahora funcionan proyectos auríferos
a cargo de siete familias. Otras tres pusieron una panadería que
abastece a escuelas de la zona y de Piriquitas. La población aproximada de este
pequeño caserío es de 63 habitantes.
La educación: La escuela primaria 197 de Liviara, primera comunidad
aborígen de Rinconada, recibió una importante donación, en diciembre del 2012,
desde la escuela Nª22 de San Francisco, de Bellocq.
El establecimiento, está ubicado al límite con Bolivia, a 4800 metros de altura sobre el nivel del mar, y actualmente cuenta con 34 alumnos. La mayoría de los padres trabajan en Minas Pirquitas y muchos otros viven de la agricultura y ganadería, y la vida de los habitantes es dura en la época invernal, cuando la escuela sufre escasez de recursos por el clima frío y seco de la zona.
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Ruta 40 en Bicicleta: San Juan de Oros - Liviara
La vida es un camino a largo plazo,
en la que tú eres maestro y alumno;
en la que tú eres maestro y alumno;
unas veces te toca enseñar;
todos los días te toca aprender...
Después de pasar una grata noche
en la escuela, desayunamos con la premisa de llegar a Liviara y así cumplir la
tercera jornada por la Ruta Nacional 40. El frío, que golpea duro por estas
latitudes, había congelado los canales y ríos, de poca cause, que cruzan la
carretera.
Ante el asombro de ésta novedad,
Poli, se decidió cruzarlo a pesar de lo “peligroso” de mojarse hasta las
rodillas. Pues, el hielo, se rompe con el paso de los rodados y uno, puede
quedarse varado hasta la necesidad de tener que apoyar los pies.
Después, de esta “novedad”
seguimos viaje a un buen ritmo, donde el camino, nos ofrecía abiertamente su
gratitud. Las montañas, mayormente de color rojizo, le daban tonalidad al
desgaste en las subidas. Además, de deslumbrarnos con lo que nos rodeaba, las
charlas con los lugareños, le daban más color y calor a nuestro viaje.
El andar por lugares donde
habrían existido poblados antiguos, prehispánicos, es visto como muy riesgoso y
causa de la enfermedad llamada "piadura" o "piyadura". Armando
Paredes, nos dijo "La piadura, es cuando alguna persona va a una zona muy
antigua, por ejemplo y se siente muy cansado, se acuesta y se duerme. A la noche
siente que tiene mucho frío. Al día siguiente le empieza a picar todo el
cuerpo."
Justamente, la Puna, tiene
características muy diferentes a los Valles, la Quebrada y las Yungas,
pues presenta una gran diferencia de temperatura entre el día y la noche, y
debido a la altura sobre el nivel del mar, por arriba de los 3.000 metros –
caracteriza al paisaje una mayor heliofania, con una temperatura más fría y un
ambiente más seco.
Luego, de rodar 40 kilómetros,
nuestros cuerpos, presentaban un signo de cansancio, que privó a algunos seguir
a bordo de la bicicleta. La altura y la constante arena, que presentaba la
carretera, fueron los principales impedimentos de ésta etapa.
Pero, los que siguieron arriba de
las “nenas” la Madre Tierra, les regaló una bajada intensa, de curvas y
contracurvas, en un camino accidentado por la geografía. Donde la montaña,
hacía sombra de un lado y el vacío, se hacía sentir, por el otro. Allí, el “negro”
Luna y Gonzalo, se amigaron con el viento y llegaron a Liviara, un pequeño
pueblo, que los hospedó después de una larga jornada.
Con la llegada, la buena noticia,
fue que íbamos a descansar sobre un colchón, después de tres noches, en el
centro comunitario, en donde también conseguimos un televisor para captar
algunos canales por la antena pública. Rocío, la encargada del lugar, nos
confirmó “gracias a esta medida, podemos mirar algunos canales” aunque
manifestó “yo, tengo DirecTV, porque agarro más canales”.
Por la noche, cenamos en el
comedor, un rico estofado, con vino y postre. La noche, se estaba poniendo fría
y nosotros, nos fuimos a dormir.
Etapa: San Juan de Oros - Liviara
En esta etapa, realizamos la suma de 51 kilómetros. Aquí, no se ve reflejado el pueblo La Ciénaga, donde pasamos la noche, en donde tuvimos que desviarnos unos Km de la Ruta Nacional 40. Sin dudas, la bajada a poco de llegar a Liviara, fue la máxima adrenalina que nos toco vivir por el momento.
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lunes, 6 de mayo de 2013
Ruta 40 en Bicicleta: Santa Catalina - San Juan de Oros
El
frío se hizo sentir con la noche y al despertar, el sol nos regaló un poco de
calor en la puna jujeña. Mientras los chicos iban camino a la escuela, nosotros
desarmamos el campamento para iniciar el camino hacia San Juan de Oros.
Pues, nos esperaban 63 km de ripio por la dificultosa Ruta 40, donde en el km. 40 íbamos a sufrir el pico máximo de 4300 msnm para luego sí, descender hasta los casi 3600 metros del pequeño pueblado de 55 habitantes (censo 2001)
Por ese entonces, la Ruta 40, tiene 11 kilómetros de rodaje junto al río, donde las piedras, el agua y la Pachamama, se sienten en su máxima expresión. Duro pero excitante carretera, entre un anillo de cerros colorados y vegetación, que le daban color y calor, a la previa del pico máximo de la jornada.
Cabe recordar que en 2008, comunidades originarias de esta localidad entre otras se mostraron contrarias al desarrollo de la minería en la zona. En donde, por un comunicado dirigido al Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, las comunidades originarias del departamento de Santa Catalina, hicieron llegar su reclamo en torno a la explotación, cateo y pedimentos de emprendimientos mineros que el Gobierno de la provincia concede a empresas en esta zona de la puna jujeña.
Pues, nos esperaban 63 km de ripio por la dificultosa Ruta 40, donde en el km. 40 íbamos a sufrir el pico máximo de 4300 msnm para luego sí, descender hasta los casi 3600 metros del pequeño pueblado de 55 habitantes (censo 2001)
El pueblo de cuestión, San
Juan de Oros, está ubicado en el Departamento de Santa Catalina de
la provincia de Jujuy y se encuentra, casi sobre la confluencia del arroyo
Oros sobre el río Grande de San Juan. Tradicionalmente, la principal
actividad económica, es la cría de llamas y el lavado de oro. Actividades, que
hoy, casi no se llevan a la práctica.
En
el camino, mágico por cierto, nos encontramos con el cartel que señalizaba el
km. 5000, sin dudas, parada obligada para ratificarlo con una foto para la prosperidad.
A su vez, al costado de la ruta, frenamos en una escuela primaria, donde su
directora, nos invitó a conocer el establecimiento y nos llevamos un grato
recuerdo de los peques.
Por ese entonces, la Ruta 40, tiene 11 kilómetros de rodaje junto al río, donde las piedras, el agua y la Pachamama, se sienten en su máxima expresión. Duro pero excitante carretera, entre un anillo de cerros colorados y vegetación, que le daban color y calor, a la previa del pico máximo de la jornada.
Después,
de las paradas programadas, para consumir las energías dejadas en el camino,
seguimos rumbo al pequeño pueblo. Justamente, la hora que ganamos en lo
personal en la pequeña escuela de frontera nos hizo perdernos de lo programado
y la tarde, se empezó hacer noche.
Cerca
de las 18 horas, llegamos a un paraje escasamente poblado, que decía San Juan
de Oros. Son 7 casas, de las cuáles, dos tienen techo y una capilla. Pues, sus
habitantes, que son lavadores de oro y pastores de llamas, están repartidos en
la soledad del lugar donde funciona la Escuela Nº 368 Madre Alpons M. Eppinger.
En el establecimiento, los chicos disponen del servicio de un comedor escolar
que a muchos de ellos les asegura la ración de alimento del día.
Inmediatamente,
Pablo, Gonzalo y Walter, fueron a Misa Rumi, un pequeño poblado a 5 km para
conseguir un lugar a donde acomodarse pero regresaron sin resultados positivos.
Donde, se decidió seguir por la Ruta 40 y desviarse unos kilómetros para hacer
noche en Ciénaga.
Donde,
una vez que hablamos con el delegado del pueblo, nos prestaron el Salón de usos
múltiples de la escuela para que pasemos la noche.
Cabe recordar que en 2008, comunidades originarias de esta localidad entre otras se mostraron contrarias al desarrollo de la minería en la zona. En donde, por un comunicado dirigido al Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, las comunidades originarias del departamento de Santa Catalina, hicieron llegar su reclamo en torno a la explotación, cateo y pedimentos de emprendimientos mineros que el Gobierno de la provincia concede a empresas en esta zona de la puna jujeña.
La nota estuvo firmada por representantes de las comunidades
de El Angosto, La Ciénaga, San Francisco, Cabrería, San Juan de Oros, Oratorio,
Puesto Grande, Hornillos, Yoscaba, Pasajes, Cieneguillas, Rodeo y Santa Catalina,
refiriendo textualmente “no aceptar las imposiciones unilaterales y violatorias
de la ley general de ambiente Nº 25.675 del gobierno de la provincia de Jujuy,
al otorgar autorizaciones mineras” (Agencia COPENOA).
jueves, 2 de mayo de 2013
Etapa: Santa Catalina - San Juan de Oros
En esta oportunidad, realizamos la misma cantidad de kilómetros que el día anterior, 63 en total pero tuvimos que pisar una altura máxima a las 4200 msnm. A su vez, sufrimos un desnivel acumulado de 940 metros.
Ruta 40 en Bicicleta: La Quiaca - Santa Catalina
Ésta etapa, no presentaba demasiadas dificultades, ya que el camino es bastante regular y las subidas no son tan marcadas. De esta manera, se tomo la modalidad de pedalear 10 km y hacer una parada, para hidratarse y consumir alimentos.
lunes, 29 de abril de 2013
Ruta 40 en Bicicleta: La Quiaca - Santa Catalina
Jujuy, ¿cuándo volveré?
Ya me estoy volviendo tiempo.
Volveré cuando el viento,
arriero de mil caminos,
corra soplando hacia el Norte,
tropereando mi destino.
Jorge Cafrune
Con el grupo completo, por la llegada del “negro” Luna
a La Quiaca, se inició el camino hacia La Quiaca. Walter, en la conducción del
vehículo de apoyo, junto a Gonzalo, quién se intoxico en Yavi y no estaba en
condiciones de pedalear. Por lo tanto, el viaje se inició con tres bicis sobre
el terreno.
Ésta etapa, no presentaba demasiadas dificultades, ya
que el camino es bastante regular y las subidas no son tan marcadas. De esta
manera, se tomo la modalidad de pedalear 10 km y hacer una parada, para
hidratarse y consumir alimentos.
Santa Catalina, es la localidad más boreal de la
Argentina, ubicada al norte de la Provincia de Jujuy, a 63
kilómetros de La Quiaca por la Ruta Nacional 40, entre los paisajes impactantes
de la puna, este pueblito que supiera crecer con la actividad minera de la
región invita a descubrir el espíritu inconfundible del norte argentino.
Cerca del medio día, a falta de 25 km del destino
final, almorzamos al costado de la carretera, nos distendimos un rato y Gonzalo
se subió a la bicicleta, para cerrar el tramo de la primera jornada. Donde con
Marcos y Pablo, terminaron en la sala de primeros auxilios en busca de oxígeno,
por el apunamiento frecuente, que lo hostigo durante todo el día.
El camino, presente muchas montañas que se
elevan casi hasta los cuatro mil metros, que
impactan con su majestuosidad y sus relucientes tonos rojizos. Entre
ellas, apareció un puñado de casitas, recorridas por calles estrechas y
empedradas para disfrutar de una tranquilidad envidiable. El cartel, indicaba,
que habíamos llegado a Santa Catalina.
El pueblo, que se estaciona a los 3770 msnm, tiene 332
habitantes estables, un municipio, dos escuelas, la iglesia, un centro de
salud, dos hospedajes, un único teléfono público y la comisaría. Pues, el paseo por este
pequeño rincón sorprende con una Iglesia que data del siglo XVII. Un
tono blanquecino la pinta mientras su torre se eleva sobre la puerta principal
dividida en dos pisos que culminan en un campanario. Los altares originales
fueron reemplazados debido a su frágil estado de conservación, el resto del
edificio se encuentra ostentado el estilo colonial que le dio vida.
Nosotros, con el permiso de la intendenta, armamos
campamento al costado de dos canchas de fútbol, donde había parrillas y bancos
con mesa. Allí, colocamos las 3 carpas, para descansar los huesos y acomodar
las ideas en las nubes jujeñas.
Curiosamente, los chicos de la zona, incrédulos por
nuestra llegada en bicicleta, se acercaron al campamento y le prestamos las “nenas”
para luego, ponerle en la computadora “la era de hielo 4” y hacerle un mini
cine en las gradas de la canchita.
Por nuestra parte, Walter, cocinó un guiso con carne
de llama, para restaurar energías y ni bien el día se hixo noche, nos
sumergimos en la carpa para aventurar el día siguiente.
Etapa: La Quiaca - Santa Catalina.
En éste trazado, nos separan de ambos puntos 63 km en grava y en donde alcanzaremos un desnivel acumulado de 590 metros. Pues, pasaremos por los pueblos Toquero, Pueblo Viejo, Cieneguillas y Puesto Grande.
Entrevista: Canal 6 de La Quiaca
Cuando emprendíamos viaje a Yavi, un notero y camarógrafo del canal, nos corrieron por las calles de La Quiaca, para interiorizarse de nuestra travesía.
sábado, 27 de abril de 2013
Capilla de San Francisco (Yavi)
En 1682, Juan Fernández Campero y
Herrera y su esposa, pusieron la piedra fundamental de la capilla de su hacienda
en San Francisco de Yavi. La construcción de esta
capilla, finalizó en el año 1690, y hoy, podemos admirarla tal como era en
aquella época, salvo pequeñas modificaciones. Sus líneas arquitectónicas son de
gran sencillez y belleza.
El púlpito, los altares, y los retablos, son realzados
por una cubierta de láminas de oro. Posee cuadros y notables esculturas de
madera, como las de San Francisco, San Juan Bautista, San José, Santa Ana y San
Joaquín, que fueron traídos desde el Cusco.
Según una antigua descripción, "tiene once ventanas, las diez de ellas de más de dos varas de alto y una de ancho que, en lugar de vidrieras, las ocupan piezas de ónix blanco de cuatro dedos de grueso, transparentes como el cristal, traídas a mucha costa de más de 200 leguas, que dan claridad admirable a toda la iglesia".
La arquitectura de la iglesia, se caracteriza por el notable juego
volumétrico producido por la yuxtaposición de los cuerpos de la nave principal,
la capilla de las ánimas y la torre campanario.
Sin dudas, lo más notable está en su interior, de diseño muy simple pero
excepcionalmente rico en su adorno, comenzando por los herrajes de sus puertas
y la estructura de madera del coro; se destacan también el retablo y el púlpito
-tallados en madera- y el Sagrario, magnífico trabajo de orfebrería. Los muros
laterales tienen pequeñas aberturas con placas de alabastro, que permiten una
suave iluminación natural de la nave.
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Estación Yavi
Ya
instalados, al final de la Ruta Nacional Nº 9, a
3.442 msnm, y a 289 kilómetros de San Salvador de Jujuy, en el límite con la
vecina nación de Bolivia, acomodamos nuestros bultos y agarramos las
bicicletas, nuestras fieles compañeras, por primera vez en el viaje.
Los libros, dicen que el bronce y el oro, constituyeron
sin duda el histórico pueblo de Yavi, verdadero oasis en la aridez puneña. Hoy,
el pueblo está parcialmente despoblado, donde sus casas son de adobe, con
típicos techos de cañas, barro y paja, -sin dudas- adecuado abrigo para las
heladas noches puneñas.
Cerca del mediodía, llegamos al histórico pueblo, para
asentarnos en la plaza y tomar unos mates con dulces, y recorrer sus calles de
piedras y su antigua iglesia. La plaza del pueblo, no tiene más de 20 mts2 y
Elisa, su cuidadora, mansamente riega lo poco de tierra que conforma su
contorno. Pues, de lunes a viernes, realiza su trabajo de cuatro
horas. Sentándose cada media hora a esperar que el sol le de sombra
sur en su cuerpo, para ir a alimentar a sus niños.
Después de las 14 horas, retomamos la carretera que nos
depositaría nuevamente en La Quiaca, donde ya nos encontraríamos con el
"negro" Luna y a esperar la noche para que al otro día sí empezar el
trayecto de la ruta 40 por la puna jujeña.
Próxima Estación, Santa Catalina.
jueves, 25 de abril de 2013
Estación Buenos Aires - San Jerónimo - La Quiaca
La partida, se inició en Santa Teresita, donde Marcos, Gonzalo y Pablo, cargaron el vehículo de ilusiones y otras yerbas. Pues, en Buenos Aires, se realizaron los últimos detalles y se unió el "negro" Luna, para determinar el equipaje a llevar.
Después, de lo mencionado, se cargaron las bicicletas y se rumbó directo a la provincia de Santa Fe, donde lo esperaba Walter y la familia de Kucha, para festejar su cumpleaños y agasajarlos con una rica comida campestre.
La jornada, se celebró con vino, muy rica carne y guitarras y estremecedoras voces, que hicieron de la noche, una contienda cálida y familiar. La noche no fue larga, sino más bien, folclorista y corta, para que los visitantes, no se durmieran en el umbral.
A la mañana siguiente, junto al alba, los "aventureros" salieron hacia el norte de nuestro país, donde se iniciaría el camino hacia la puna jujeña, por la mágica ruta 40.
El viaje fue denso y cansador, ya que a las 23 horas, recién pisaron la ciudad de La Quiaca, donde cenaron en un pequeño comedor y se alojaron, en un hotel cercano a la avenida mayor.
De esta manera, dieron inicio a una nueva conquista, que Marcos Niggli había señalado meses atrás, sentado en una computadora. Donde trazo las etapas, muy duras por cierto, día por día, marcando las alturas a subir, las cuestas a bajar y los caminos a trazar.
Donde el ripio, la grava, la arena, las piedras, el serrucho, serían los testigos del andar de la bicicleta y la altura, sobre todo, el "enemigo" a enfrentar. Y decimos enemigo, porque contra el apunamiento, el dolor de cabeza y la falta de aire, no hay remedio alguno, sino acostumbrar al cuerpo a dicha realidad.
El té de coca, muy habitual por estas latitudes, seguramente, será nuestro aliado principal, para combatir los 3500 mts de La Quiaca y los 4895 mts de altura del Abra del Acay, el pico máximo de una ruta nacional de América.
En eso estamos, a la espera de la llegada del "negro" Luna, para partir a Santa Catalina no antes, rodar hasta Yavi, un pequeño pueblo a 16 km de la ciudad fronteriza de La Quiaca, para probar nuestras bicis y sobre todo, nuestros pulmones.
viernes, 15 de marzo de 2013
La Quiaca a San Miguel de Tucumán en Bicicleta 2013
Leía unos artículos de epopeyas históricas y batallas personales y encontré un texto de Koldo Campos Sagagseta de "Sueños e Ilusiones" que se refería a la diferencia entre soñar e ilusionarse.
Decía que, "para
soñar, yo cierro los ojos y que para ilusionarme los abro…y cierro todos
los demás sentidos prescindiendo hasta de ese que llaman común, y así
quedarme a solas con mis ojos y sin que ningún otro sentido los
distraiga de la ilusión, de la risa espontánea de un momento feliz, del
alborozo de un chispazo fugaz."
Y afirmaba, entre tantas ilusiones que "los sueños, tienen
siempre un largo recorrido y necesitan de todos los sentidos, hasta de
los ojos, cuando atinan a ver a través de la memoria y son capaces de
escrutar, incluso, las ausencias."
Radio Yiramundi, se atreve a decir que "soñamos con biciletear hasta la nubes para ilusionarnos con poder volar".
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martes, 12 de marzo de 2013
Convide rutero (Abril 2013)
El concepto, yiramundi, significa caminar hacia los mejores humus, la mejor gente, la mejor tierra. La que implica una constante y doble caminata: una hacia afuera, hacia el encuentro con los otros y otra hacia adentro de cada uno, en busca de emociones, esperanzas, sueños y pasiones que definan y orienten nuestras acciones.
miércoles, 24 de octubre de 2012
Abya Yala, por la carretera
Los que compartimos el espíritu viajero, sabemos que el viento nos guía y nos amontona...

Crea tu propio mapa de viajes.
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jueves, 6 de septiembre de 2012
La foto es un reflejo del alma
Gonzalo,
argentino de nacimiento y latinoamericano por vagabundo, salió de viaje sin
saber nada de fotografía. Hoy, tiene más de mil diapositivas de los 21 países
que ha recorrido. En su morada, muy cerquita del mar, compartimos esta charla
sobre viajes, historias y fotos reales.
Mostrar mi
expectativa del mundo. Lo que veo a través de la acción de la luz. Si me vibra
y me emociona, sale una foto.
¿Te acuerdas
la primera vez que viste una foto que te gustó mucho?
No, precisamente
una foto en particular pero la fotografía es una escritura dibujada. Un momento
preciso para la eternidad. La foto de Diego Maradona levantando la Copa del
Mundo, refleja lo que antes exprese.
¿Qué es
viajar para vos?
Siempre, me dejo un lugarcito para
viajar y busco conocer lo que los libros no son capaces de explicar, como el
olor de la Pachamama y la risa de los pueblerinos.
¿Qué es una
fotografía?
Es absurdo intentar explicar un proceso fotográfico,
pues es un reflejo del alma, del sentir, es el resultado de una convergencia en
el tiempo de espíritu, técnica, habilidad, genialidad y locura.
¿Qué te
gustaría que le pase a alguien que ve tus fotos?
Que se
sumerja conmigo y pueda vivir lo que sentí en ese momento. Cuando provocas un
suspiro, una admiración o una emoción, estás creando arte. De eso se trata una
fotografía. Es un documento para la prosperidad.
¿Dónde se
crea la creatividad de la foto?
Antes de apretar el pulsador, la fotografía
debe de haberse construido en la cabeza. A veces salen diapositivas
espontáneas. Soy aficionado a la temática social, la que
puede transmitir sensaciones a través de su
composición, momento, color y proyección futura y pasada.
Recuerdo que
en Amaicha del Valle, una señora con muchos soles encima, estaba sentada junto
al cartel que dice “Días de sol en el año: 360 días”. Me acerque para pedirle
una fotografía y su respuesta me dejo en pausa “estoy cansada que se saquen fotos
conmigo y que nunca me la manden por carta” ufff… Hay fotos que son increíbles
y que no podes sacar.
¿Tienes
miedo a que se enojen si no te autorizan?
La idea es
reflejar un momento y tener un grato recuerdo de lo acontecido. Muchas veces,
dejo la cámara preparada y disparo sin que se den cuenta que los estoy
retratando. No siempre funciona, porque salen fuera de foco o cortadas.
Mayormente, hablas con la persona y tratas de convencerla.
Tienes
alguna historia para narrar…
En la
Comarca Kuna Yala (Panamá), en la isla Narganá, nos pusimos a tomar mates (con
dos uruguayos y un argentino), y empezaron a acercarse. Entre risas y
anécdotas, empezamos a sacar fotografías. Cuando minutos antes, se habían
negado a retratarse. La confianza, y al vernos como ellos, hasta se animaron a
probar el mate. Muy lind experiencia.
¿Tuviste
algún maestro que admires?
No tengo
cultura fotográfica. Solo estudié a Arnold Hauser, para realizar mi tesis de
Comunicación.
Me sumergí
al mundo de la fotografía a partir de los viajes. Me di cuenta que había mucho
por mostrar. Y las nuevas herramientas tecnológicas, permiten que muchos sean
las personas que puedan ver el mundo desde otra perspectiva.
¿Cuál fue el
lugar que más te inspiro?
Los pueblos
andinos, son una invitación a la fotografía. Todo es misterioso, sagrado y
auténtico. Desde los colores de los cerros de Purmamarca hasta la suciedad de
las calles de Potosí. Creo que Bolivia, es un escenario magnífico para sentirse
fotógrafo: las minas de Potosí, los mercados de La Paz, la isla del Sol y el
Lago Titicaca o el salar de Uyuni, son algunos ejemplos que te puedo nombrar.
En otra nota
que hemos realizado me nombraste a Bolivia y ahora lo vuelves hacer ¿Qué es lo que te fascina de la cultura
andina?
A través de los viajes, me di cuenta de
que los Países Andinos no son más que un estado mental, un estado de dejarse
llevar, de compartir con la Pachamama, de acercarse a la cosmovisión, de
caminar entre las comunidades en el tiempo, de entender lo cruel que puede
llegar a ser la historia. Hay que vivir aquí, para intentar entenderlo.
Es una
opción de vida. El viajar te transporta a otras latitudes que sólo lo concibes
en la carretera. Lo que puedo decir, es alentar a las personas a salir con su
mochila al hombro a lo desconocido para aprender cosillas que lo libros no
pueden enseñarte.
¿Algún
consejo para alguien que empieza a sacar fotos?
No hay que
tener miedo de poner la cámara y disparar. En una feria de Potosí, una mujer estaba
con un serrucho cortando la media res en el piso y no sabíamos cómo sacarle una
foto. Finalmente la fotografiamos. Creo que la mejor escuela es viajar, ser
sociable y estar atento a lo que está aconteciendo.
RADIO YIRAMUNDI 0.00 MHZ - Disparando palabras a las
balas enemigas…
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